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TORRE DE SANTA MARÍA
El tiempo pasado se hizo presente, hoy brillas a la luz de ingenuas miradas, tú sola dominas el horizonte a la verde sombra de tus campanas.
Levantaste el vuelo sin mirar los juncos, sólo tu mirada puesta en el horizonte cortando los vientos de un cielo rojizo enrojecido por el llanto de la noche.
Hablas cuando todo el pueblo calla, a ritmo de un réquiem por quien se marcha, lloras con el tañido de campanas repicando desde esa torre que hoy calla.
¿Qué tienes torre que enamoras? mil voces de bronce viejo, tú sola dominas el horizonte erguida, esquivando al viento.
Tus ojos, tres campanas que en silencio llenan de luz blancos tejados filtrando tus rayos por entre recovecos de un pueblo que sueña en verde y blanco.
Tú, que de olivos estás saciada, hoy quiero soñar con tus campanas escalando por tus viejas piedras con éstas lágrimas de nostalgia.
Ahí quedas, como un sueño en el aire, muda, silenciosa, quieta, callada, ahí donde no pasan los días, donde las horas se detuvieron, donde los viejos paseantes te miran con ojos nuevos.
Tus campanas son mecidas por el viento y son sin quererlo, un canto en primavera, rumores que silban rompiendo el eco de un pueblo que espera despertar su sueño.
Ángel Cámara Jiménez 2003
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