AL OLIVO

 

Olivo eres el orgullo,

por tu vigor y tu fuerza,

de lo agradecida y fértil

que es nuestra hermosa tierra”.

 

Ojalá le crezca una sonrisa

y el olivo se mantenga erguido

frente al viento, desafiante,

coronado de olivas de alegría

con cimientos de verdad,

duros como el alambre.

 

No hay nada tan solemne

como su reclinar en la tarde,

esperando a la noche para caer

dormido, en los brazos del aire.

 

¡Qué hojas tan limpias!

¡cuánto golpe de sangre

hay en tus ramas!

y ahí sigues, de pié, tan fuerte,

solitario, pasando páginas.

 

Figura milenaria retorcida,

compañero del noble campesino,

amigo de tantas generaciones,

tú eres confidencial testigo.

 

Tu tronco soporta la aceituna,

carga que llevas desde niño,

tus ramas no  se desmoronan

y ahí sigues, a la vera del camino.

 

Tu madera veteada

tan dura como el granito,

no necesita del barniz

para “galantear” de brillo.

 

 

 

                                                           Ángel Cámara Jiménez