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AL OLIVO
“Olivo eres el orgullo, por tu vigor y tu fuerza, de lo agradecida y fértil que es nuestra hermosa tierra”.
Ojalá le crezca una sonrisa y el olivo se mantenga erguido frente al viento, desafiante, coronado de olivas de alegría con cimientos de verdad, duros como el alambre.
No hay nada tan solemne como su reclinar en la tarde, esperando a la noche para caer dormido, en los brazos del aire.
¡Qué hojas tan limpias! ¡cuánto golpe de sangre hay en tus ramas! y ahí sigues, de pié, tan fuerte, solitario, pasando páginas.
Figura milenaria retorcida, compañero del noble campesino, amigo de tantas generaciones, tú eres confidencial testigo.
Tu tronco soporta la aceituna, carga que llevas desde niño, tus ramas no se desmoronan y ahí sigues, a la vera del camino.
Tu madera veteada tan dura como el granito, no necesita del barniz para “galantear” de brillo.
Ángel Cámara Jiménez
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