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a tipología de los pueblos iberos es compleja. Siguiendo la costa del Mediterráneo desde Andalucía hasta los Pirineos se
hallaban entre muchos otros los siguientes pueblos iberos: túrdulos y turdetanos
afincados en el valle del Guadalquivir, herederos de la
tradición tartésica;
Los Tartesios
Parece una invención descabellada hablar de la existencia de un imperio en Andalucía
coetáneo de los faraones egipcios.
Un reino de fabulosas riquezas y floreciente
urbanismo desarrollado al amparo de una rica actividad metalúrgica (oro, plata, cobre, estaño, plomo...). Sin embargo, su existencia se halla documentada: bronces de Huelva, textos romanos, griegos, asirios y bíblicos; referencias de
Estesícoro, Éforo, Esteban de Bizancio,
Heródoto, Plinio, Rufo Festo Avieno, Estrabón y Posidonio, etcétera ... así lo atestiguan. Este reino era
Tartessos, el país de los Tartesios.
Los tartesios vivían en el valle del Guadalquivir desde antes de la edad del bronce (a finales del segundo milenio anterior
a nuestra era). Constituyeron el primer estado organizado de la Península Ibérica y adquirieron una extraordinaria
personalidad política y cultural.
Su capital, también llamada
Tartessos, descubierta por los griegos hacia el 630 a.C. y, más tarde, por los
fóceos, que fundaron una colonia
(Mainake), estaba situada a poca
distancia de la desembocadura del gran río bético. Así lo cita Rufo Festo
Avieno, en un periplo de su poema Ora
Maritima, datado aproximadamente en el siglo VI a.C.
Guerrero de bronce encontrado en Despeñaperros
Arqueológicamente se hace muy difícil su constatación ya que no han tenido éxito las búsquedas que se han hecho de sus restos en Sevilla, Huelva y Cádiz, especialmente en las
desembocaduras de los ríos.
Aunque el origen de los tartesios es desconocido, se les atribuye una procedencia etrusca o africana.
Sin duda fueron los primeros pueblos ibéricos que se relacionaron con las civilizaciones del Mediterráneo oriental (fenicios y
fóceos), llegadas al litoral peninsular con objetivos mercantiles.
Comerciaban con lino, esparto, cáñamo y sobre todo metales. Los Tartesios explotaban las minas circundantes (cobre,
plata...) y controlaban el estaño del noroeste peninsular, minerales todos ellos demandados por los comerciantes fenicios
establecidos en las costas y, más adelante, por los griegos en dura competencia. Por ello Tartessos alcanzó mucha importancia
y su mayor prosperidad y expansión se dio entre el 700 y el 535 a.C. Será el apoyo tartesio a los helenos el causante de su
ruina, ya que se deja de tener noticias suyas a partir de esa fecha (535 a.C.), víctimas del expansionismo cartaginés, aunque
también se ha apuntado como causa la competencia de los griegos de Massalia (la actual Marsella) en las rutas del estaño
occidental.
La leyenda tejió en torno a los tartesios toda clase de fábulas. Se dijo que poseían una numerosa flota con áncoras de plata
creada por el rey Gerión, un ser de tres cabezas que cayó muerto a manos de Hércules. También se mencionaba a otros reyes:
Norax, nieto de Gerión, que llegó hasta Cerdeña; Gárgoris, descubridor de la miel y fundador de otra
dinastía; su hijo adoptivo Habis, que inventó la agricultura y dividió al pueblo en siete clases sociales; y el legendario rey
Argantonio, el que
más visos de historicidad posee y que según Heródoto vivió 120 años (670 - 550 a.C.) y reinó durante 80 (630 - 550 a.C.).
Bajo su reinado viajó hasta allí el navegante Kolaios de Samos, el cual a su vuelta a Grecia dio a conocer las fabulosas
riquezas de la zona, inaugurando así una breve pero próspera época de relación comercial entre los griegos de Fócida y los
tartesios. Argantonio fundamentó el mito de la felicidad y la riqueza de Tartessos y el reino alcanzó su máximo esplendor.
Dominó toda la actual Andalucía y el Levante español, hasta Alicante. Según
Heródoto, ofreció asilo en su reino a los fóceos,
temerosos de los persas.
Es en la Biblia donde aparece por primera vez el nombre de Tarsis (Tartessos) cuando se indica el país donde los fenicios
acudían con sus naves en busca de metales.
Los tartesios empleaban un alfabeto que guarda mucha similitud con el ibero. El geógrafo griego Estrabón afirma que
poseían numerosos poemas escritos en prosa y que se regían por leyes redactadas en verso.
Otro autor griego, Posidonio, asegura que estos textos se conservaban un siglo antes de nuestra era pero que desaparecieron
tras la ocupación cartaginesa.
En Tartessos floreció un arte orientalizado que se caracteriza sobre todo por la orfebrería. Son importantes los hallazgos de
numerosísimos objetos, como los tesoros de La Aliseda y Carambolo, en necrópolis y poblados que van siendo
constantemente descubiertos y excavados. Los pueblos turdetano y túrdulo recogieron su herencia.
Pueblos prerromanos.

AN andosinos; AR arenosios; AR arévacos; AS
ástures; AU autrígones; BA bargusios; BA baleares; BE berones; BL belos; BST bastetanos; BTL bástulos; CA caristios; CE célticos; CR cerretanos; CN cántabros; CO
contestanos;
CON conios; CP carpetanos; DE deitanos; ED edetanos; GA galaicos; IA
iacetanos; IL ilergetes; ILV ilergavones o
ilercaones; IN indigetes o
indicetes; LA layetanos o laetanos; LC lacetanos; LN lusones; LO lobetanos; LU lusitanos; MA
mastienos; Mnt mentesanos ([[questiondown]]oretanos?); OL
olcades; OR oretanos; ORGE germanos de Oretania; PE
pelendones; SE sedetanos; SU
suesetanos; TI titos; TL túrdulos; Túrdulos V. túrdulos viejos; TM
túrmogos; TT
turdetanos; TU turboletas; VA vacceos; VE
vétones; VR várdulos; VS vascones o
váscones. (En este recuadro se
escriben en negras las siglas de los pueblos ibéricos o
iberizados).
Historia Antigua - Universidad de Zaragoza - II Ciclo - Prof. Dr. G. Fatás
Independientemente de los
pobladores autóctonos de Arjona, la cultura de la villa fue enriquecida con las
invasiones de otros tantos pueblos, aparte de romanos, los griegos de los que ha
quedado alguna moneda con el nombre OURGABWN (URGABON)
y cartagineses (los africanos), los cuales fueron expulsados por los romanos.
Sobre
los orígenes de Arjona, debido a su antigüedad, llegan a confundirse con la
mitología; así su fundación se le atribuye a Baco o Dionisio. Arjona vivió
una época de prosperidad bajo los auspicios de Roma. Con la caída de los
romanos pasaron por Arjona, los godos, suevos y vándalos en una época de
luchas por el poder en la que los jerarcas apenas duraban unos años, hasta que
por fin, con la llegada de Sisebuto, la cual trajo una época próspera y
beneficiosa para la cultura y bajo el manto de la religión católica. En esa
época se dictaron unas leyes con el fin de limitar el poderío y auge que
estaban adquiriendo los judíos, cada vez más numerosos en toda Andalucía y
por consiguiente en Arjona.
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