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CALLE ALCÁZAR
Esta calle toma su nombre del soberbio alcázar romano
que existió en la cumbre del cerro de Santa Maria.
Había cuatro puertas: La del norte, que era la
principal y de donde partía la vía que llevaba al mercado. Al oeste la puerta
de la Morería, al sur la del Sol, que comunicaba directamente con el campo; y
en la parte oriental, la que comunicaba la plaza de armas con el castillo, donde
vivía el Gobernador de la ciudad. Este castillo, estaba formado por la torre
del Homenaje y otros nueve torreones más . Cada puesta estaba defendida por dos
torres, tan bien dispuestas, como la exteriores de la ciudad, que una de ellas
ocultaba la puerta, teniendo que darse un pequeño rodeo para entrar. La torre de la derecha de la puerta principal se
llamaba del rastrillo a continuación venia la de la Catarata, llamada después
de los Santos, siguiendo la del reloj, después venia la torre Mocha, que era
heptagonal y la llamaban mocha por carecer de almenas, esta estaba separada del
muro y se comunicaba con él por un arco de piedra. Esta torre estaba situada
aproximadamente en la parte más alta de la
calle Alcázar, como para vigilar la parte occidental de la villa. La de la izquierda de dicha puerta principal, se llamó
del Ariete, por una cabeza de
piedra de un ariete que había en
el muro, y también del campanario, por estar en ella el campanario de la
Iglesia Mayor, después de ella, hacia el oriente, estaba la de las palomas y a
continuación la torre del Homenaje, de construcción y estilo muy antigua,
después venia la llamada torre del Calvario, por los historiadores, y sabiendo
la distancia de veinticinco pasos entre una y otra, es fácil hoy día situar
con bastante exactitud el lugar donde estaban emplazadas. De este bello Alcázar, es lamentable que hoy día no quede nada por haberse ido demoliendo poco a poco torres y muros. La escasez de piedra en el termino municipal hizo que a medida que los muros y las torres se deterioraban se fuera cogiendo piedra de los mismos por los magníficos sillares con los que estaban construidos para aprovecharlos en la edificación de templos y casas y de los más de seis kilómetros de muralla existentes, no queda hoy prácticamente nada, solo un paño de unos quince metros en el llamado "Huerto del cura", y que está en un estado de detrioro tal qie dificilmente aguante mucho más tiempo en pie.
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