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CALLE SAN MARTÍN
El nombre de esta calle necesita pocas
explicaciones por sí mismo y por estar situada donde está, pero es
necesaria su explicación para conocerla ampliamente.
Como su nombre indica, esta calle está dedicada a la memoria de San
Martín, Obispo de Tours (Francia).
Esta
iglesia, que fue reedificada tras la guerra civil por Regiones
Desvastadas, era muy antigua, conservándose aún la torre inclinada, de
estilo neoclásico, cuya fecha de edificación se conoce por un escudo
episcopal que hay en su cara de poniente, y que es el mismo que existe
sobre la puerta sur de Santa María, en cuyo arco esta grabado el año
1575.
Esta torre existía solo hasta el actual campanario, y, parece ser, que al
construir el mismo se produjo un hundimiento en el terreno, al no aguantar
los cimientos, y se inclinó de forma notable , con que lleva varios
siglos, y que parece amenazar con caerse sobre la iglesia, si se ve desde
la parte alta de esta calle.
Existía una creencia supersticiosa en la que se aseguraba que la torre se
desplomaría sobre el presbiterio un Jueves Santo durante el sermón del
acto de lavatorio de los pies, creencia está muy extendida entre la gente
sencilla, y hay quien recuerda que siendo niño, sentía pánico de estar
dentro de la iglesia en este acto, es más, incluso se llegó a propagar que
San Martín había revelado esta catástrofe a una persona santa del pueblo.
En San Martín se veneraba la antigua imagen de la Virgen de Gracia, la
cual tenía su capilla adosada a la antigua muralla de Arjona, junto a la
Puerta de Córdoba, desde donde fue trasladada a la parroquia de San
Martín, a la que pertenecía esta ermita, según los historiadores del siglo
XVI.
Contaba la Virgen de Gracia, con una cofradía que se llamaba de los
Negros, pues en ella no podían ingresar los nobles, al contrario de lo que
ocurría con la de la Vera Cruz de la ermita de San Nicolás, también
dependiente de San Martín, en la que sólo podían ingresar los de sangre
aristocrática o noble.
La campana de San Martín, servía para avisar la hora del reunión del
Concejo Municipal, y en dicha iglesia se solían hacer las fiestas mayores,
a las que asistía el Cabildo.
Hay memoria en los libros Capitulares de las solemnes honras fúnebres
celebradas en ella, en sufragio del alma del Emperador Carlos V, con
detalles muy curiosos, y de otras, por el Infante D. Juan , hijo de los
Reyes Católicos, en que se prohíbe afeitarse a todos los moradores de la
ciudad, hasta tanto se hubieran hecho las exequias.
El once de Junio, día de San Bernabé, en la puerta de San Martín, el
Alcalde y otros oficiales eran elegidos por suerte entre los caballeros e
hijosdalgos de la villa, jurando sus cargos en la puerta de esta parroquia
el día veinticuatro de Junio, día de San Juan, cada año, en una mesa
donde se colocaba un crucifijo y unos evangelios.
Esta calle ha sufrido pocas modificaciones en sus edificios por lo que se
conserva, prácticamente igual, desde hace muchos años, a diferencia de lo
que ocurre con otras que han sido totalmente renovadas, y en algunos
casos, perdiendo su encanto secular.
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