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CALLE BELÉN
Esta calle va en la actualidad desde la plaza de Santa
María hasta la confluencia de las calles, Santiago Morales, Los Mártires y Los
Santos, y digo va, por que hace unos años no era así ya que comenzaba en la
escalinata oriental de la subida a la Plaza de Santa María y llegaba hasta el
comienzo de la calle Santo Cristo y final de la calle del Sol, pero al dedicarle
al prócer hijo de Arjona, D. Santiago de Morales, una calle, vio acortada su
longitud en el segundo tramo y una casa del primero, precisamente la que era de
D. Santiago Morales y en la actualidad de sus herederos. Tomó esta calle su nombre del Arco de Belén, que
existió en ella, hasta el siglo pasado. Este arco, que era la primera puerta de
la entrada principal del Alcázar, se llamaba así por el cuadro de la Virgen de
Belén, que la piedad de nuestros mayores colocó allí y a quien tenía gran
devoción. Al ser derribado el arco, el cuadro se colocó en una
de las ventanas de la casa del santero del Santuario de las Reliquias, donde aún
se puede apreciar el lugar donde se colocó y el soporte del farol con que se
alumbraba. En esta calle se encontraba el segundo Santuario, que
comenzaba en la torre de las Palomas y terminaba en la del Homenaje; en este
santuario se encontraron gran cantidad de huesos calcinados, cráneos aplastados
por enormes piedras y un horno, como de cocer yeso, y dentro de él muchos
huesos humanos, algunos con esposas y grillos y con señales evidentes de haber
sido quemados, pruebas claras y patentes de ser de mártires cristianos. El primer Santuario, o lugar donde se realizaron
excavaciones se hallaron reliquias de mártires, comenzaba en la torre del Reloj
junto a la Plaza de Serrano y principio de la calle Reloj, y terminaba en la
torre del Campanario o del Ariete, en la puerta principal del Alcázar, . El
tercer Santuario, en la calle de los Mártires donde estaba el Alcazarejo y la
torre del Calvario, situado éste entre el muro y antemuro del Alcázar,
teniendo veintisiete pasos de largo por quince de ancho. Fueron tantos los prodigios observados y realizados en
esta zona de la calle Belén, por los huesos y cenizas descubiertos, que el
Cardenal Moscoso y Sandoval encargó al Ledo D. Gabriel de Saro, Doctoral y
Letrado de Cámara y a D. Juan Acuña del Adarve, que hicieran las primeras
informaciones, continuándolas después en compañía de D. Pedro de Miraval y
Ayllón, Obispo titular de Nápoles. Viniendo después el Cardenal Moscoso a
Arjona, comenzando la causa el 21 de Abril de 1.629 , oyendo personalmente a
los testigos y asistiendo a las excavaciones.
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