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CALLE DEL BENEFICIADO Esta calle, que forma ángulo recto de lados iguales,
comenzando en la calle Alcázar y terminando en la calle Santa María, lleva ese
nombre en memoria de un celebre Beneficiado de la Parroquia de Santa María, que
vivía en ella y en cuyo honor fue dedicada, en grato recuerdo de alguna obra
piadosa y benéfica realizada por él, digna de ser recordada para siempre.
En dicha calle se encontraba la casa donde habitó
durante muchos años, D. Juan Iglesias Catalán, administrador general del Duque
de la Torre, Regente del Reino, siendo tan apreciado de él y tan querido, que
no le permitió separarse un momento del lado de su lecho de muerte, los últimos
días de su vida, hospedándose
dicho Serenísimo Señor en ella algunas temporadas que pasaba aquí, cuando
venia a visitar sus extensas posesiones que tenía en Arjona y Escañuela. Junto a su casa, hoy derribada para la ampliación que
se hizo del Hospital de San Miguel, también derribado y construida en su
solar una residencia de ancianos en 1.996, fue construido por dicho Sr. Iglesias
el “Teatro del Duque”, que aún existía en los primeros años del siglo XX,
y por el que desfilaron muy buenas compañías de zarzuela y drama y en él se
proyectaron, también, las primeras películas de cine mudo que se vieron en
Arjona. Como nota curiosa hemos de destacar que las noches de
función teatral, solía venir la Banda Municipal del maestro Joaquín, tocando
desde la plaza de los Coches o plaza de la Constitución, por esquinas del
Cotanillo, Jardinillo y Alcázar hasta el teatro, animando a los vecinos que venían
detrás a asistir a la función. Los músicos entraban gratis y además recibían
como obsequio diez reales para ser repartidos entre todos. El célebre tenor, Bezares, acompañado por la soprano
Lolita Escalona, actuó en varias ocasiones en dicho teatro. En cierta función
en que cantó varios números de ópera, y el auditorio, algo profano en esta
clase de música, quedo descontento, el divo entonces, al darse cuenta, cantó
para el público varios números de flamenco, ofreciéndose para acompañarlo a
la guitarra un hijo ilustre de la ciudad, y aquello fue el delirio, teniendo que
repetir varios números y el teatro se venia abajo del entusiasmo despertado
entre los que antes protestaban. Este tenor fue educado por el Maestro de Capilla de la
Catedral de Córdoba, que fue quien descubrió su valor y después, D. Juan
Iglesias y D. Leopoldo Serrano, hijo del Duque de la Torre, le consiguieron
fuera pensionado para marchar a Italia, donde acabo su carrera.
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