“ALGO PERMANECE A TRAVÉS DEL TIEMPO:

LA DEVOCIÓN A LOS SANTOS”

 

Arjona, Agosto, primeras horas de la mañana, Santa María abre sus puertas y mágicamente la plaza de cal y piedra se inunda de una nube de gentío y devoción. No hay estampa más Arjonera. Es día 21. un día en que el pueblo tiene una cita ineludible. Su corazón, su fe, su fervor, lleva a los Urgavonenses a visitar a los Santos, ellos saben mejor que nadie el significado de este día, y hombres y mujeres de todas las clases, de todos los barrios, mayores y jóvenes se acercan a Santa  María con el fervor que cada uno tiene en sus convicciones.

Si saliéramos a la calle a preguntar qué significa este día, encontraríamos tantas respuestas que sería difícil plasmarlas en papel. Son mucho años de historia, muchos recuerdos en blanco y negro; y sin embargo hoy, aquí las mismas plegarias, los mismos rezos, y la misma ilusión.

Todo cambia, las gentes, el entorno, la vida... pero algo permanece a través del tiempo: la devoción por los Santos.

Una devoción que en este 21 de agosto, la muestran  más que nunca.

 

Resbalan por sus mejillas

perlas finas de cristal

esas lágrimas divinas

cuando pasan por San Juan.

 

El silencio se apodera

cuando al verlos pasar

sólo se oyen suspiros

de ternura sin igual.

 

Arjona, últimas horas del día, el eco de tambor hacen resonar en las callejuelas estrechas y blanqueadas las últimas notas del himno de los Santos “San Bonoso” y “San Maximiano”. Santa María cierra sus puertas, pero hoy se habrán abierto muchos corazones.

 

 

Ángel Cámara Jiménez