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Duramente trabajaban en la trilla, con aquel sol abrasador del verano, cuando el polvillo de la paja se metía por entre la camisa y el escozor era insoportable, aquellos eran otros tiempos, pero que al recordar, parece que fue ayer y hace ya tanto tiempo, que los más jóvenes no han visto nunca trillar en las eras, pues esta faena del campo hace ya muchos años que dejó de practicarse en nuestro querido pueblo de Arjona, para descanso de yuntas y de jornaleros.
Se amontona el grano y en la era, sin temor al sol que arriba acecha, un vaivén de abanicos traen el aire, dejando perfume a sementera.
Como un horno parece hervir la era y semejan brasas esos soles, que dejan caer su estela, empapando la trilla de sudores cada siesta.
El biergo cose el aire y el grano verde, va enhebrando noches de luna, entre revuelos de pájaros, la espiga renace en estas noches de luna y hambre.
Siento hoy la tierra calándome hondo y aquel sol abrasador de julio y agosto, con sus rayos quemando el paladar, bajo aquel sombrero oliendo a esparto.
Angel Cámara Jiménez
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