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NOS QUEDAMOS SOLOS CON TODOS LOS PESARES
Sentí mi voz junto a la tuya y bebí un trago de tus labios, mi voz es agua que corre como un río corriente que profunda te reclama y por pasar, pasa en silencio brotando desde el fondo de mi alma.
Tu voz es remanso, es aliento, es susurro que en mis labios se derrama, es cadencia, es ternura, es lamento, es agua fresca que fluye en tu garganta.
Y en esta incertidumbre de voces que acometen y se diluyen en mi mente, llegaste tú... con tu inquebrantable y lúcida sonrisa despojada de falsos oropeles, rebelde como viento solitario, fuiste para mi, remanso en la tarde, y ordenaste mi voz y mis cansancios.
Al borde de la noche, emprendimos la partida, nos quedamos solos con todos los pesares, la noche prendía en tus dulces ojos verdes y me quedé dormido y a mi sueño regresaste.
Ángel Cámara Jiménez Diciembre de 2.005 |