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¡OH MUJER, DULCE SUEÑO! |
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¡OH mujer, dulce sueño! que me haces revivir callada como un astro, tan hondamente humana, con poder para iluminar, con ternura y tesón bajo la sombra. Huelo de lejos tu sonrisa que entregas el corazón más puro, seguirás en mis versos adornándolos uno a uno. Tu golpe de luz en mí, anochece. ¿Qué más puedes dar sin yo pedirte? mi corazón puliste cual buril, huella de arena que no se extingue, primavera eres para mí hoy. Qué secretos esconden tus labios para conducirme de nuevo al paraíso, tu aliento evoca creciente fuego que me abrasa y me hace arder quemándome hasta mi último hueso. No hay nada que se oculte detrás de tus palabras sincera voz sin tapujos ni miedos. Mi cielo de estrellas imposibles, desde los párpados de la noche vas creciendo en mí sin yo poderte ver, pero sé que me escuchas, que te llegan ráfagas de mi al atardecer desde donde ahora te hablo, así que escúchame, lee despacio este poema y cuando un día abras mi primer libro entenderás el dolor del lugar vacío que ha dejado tu huella...
Ángel Cámara Jiménez Agosto del 2004 |