Historia romana

 


                             



rjona fue uno de los primeros municipios que alcanzaron plenitud de ciudadanía romana Municipium Albium Urgabonense. nos dice Plínio "il Vecchio"que Augusto, una vez conquistado el suelo hispano, incrementó el plan de colonización iniciado por César: y, aparte de las ya establecidas instituyó otras ocho colonias en la Bética añadiendo, por su obstinada fidelidad a César: a Ulia Fidentia (Montemayor, Córdoba) y, con ella, Segeda Augurina y Urgao (y) Alba (Arjona, entre otras, según indica textualmente en su Liber III de Naturalis Historia:

“Celeberrima inter hunc et oceani oram in mediterraneo Segida quae Augurina cognominatur, Ulia quae Fidentia, Urgao quae Alba, Ebora quae Cerialis, Iliberri quod Florentini, Ilipula quae Laus, Artigi quod Iulienses, Vesci quod Faventia, Singili, Ategua, Arialdunum, Agla Minor, Baebro, Castra Vinaria, Cisimbrium, Hippo Nova, Ilurco, Osca, Oscua, Sucaelo, Unditanum, Tucci Vetus, omnia Bastetaniae vergentis ad mare. conventus vero Cordubensis circa flumen ipsum Ossigi quod cognominatur Latonium, Iliturgi quod Forum Iulium, Ipra, Isturgi quod Triumphales, Ucia et p. remotum in mediterraneo Obulco quod Pontificense appellatur, mox Ripa, Epora foederatorum, Sacili Martialium, Onuba et dextra Corduba colonia Patricia cognomine, inde primum navigabili Baete oppida Carbula, Detumo, fluvius Singilis, eodem Baetis latere incidens.”

Bonoso y Maximiano eran dos hermanos naturales de Iliturgi, ya desaparecida, cerca de la actual Mengíbar y no de Andújar, como a veces se dice. Ambos fueron oficiales del ejército romano y permanecieron obedientes al Emperador de Roma, hasta que uno de sus delegados, el cruel Daciano, de triste pero necesaria y providencial recordación, les exigió que abrazaran el paganismo. Bonoso tenía 20 años y su hermano 18. Ambos aceptaron el martirio. Daciano les hizo decapitar, después de someterlos a crudo tormento, en el mismo lugar donde ahora se levanta la Ermita. Esto ocurrió el 21 de agosto del año 308. Con ellos sufrieron martirio otros muchos cristianos anónimos, cuyos cuerpos fueron sepultados en el mismo cerro del Alcázar. La primitiva iglesia cristiana, después prologada en tiempos de la monarquía visigoda, veneraban estos santos, pero la conquista árabe y el advenimiento de la religión islámica, difuminó la memoria de los mártires que acabó cayendo, finalmente en el olvido. En este punto se abre un paréntesis de silencio que dura casi un milenio. 

El martirio ocurrió a las tres de la tarde, según consta en las Actas del Martirio, en Urgavo de la Bética (Hoy Arjona), escritas por San Félix, obispo de Guadix, que presidió el Concilio de Elvira en Granada aproximadamente el año 312, más tarde enviadas a Toledo y recogidas por Flavio Lucio Dextro en el sigo V, en su Cronicón de "Omnimoda Historia" o Historia Universal y cuyos fragmentos imprimió en Zaragoza el año 1619 el P. Fray Juan de Calderón, y fueron ilustrados después en el 1627, con notas y comentarios por el Lcdo. Rodrigo Caro y el P. Fray Francisco de Bivar.