POEMA A ARJONA
(Tiré mis alpargatas/ y zapatos me quise poner/ ¡que dolor, que pena!/ que aunque cambie de años/ no cambio de pies/ dame las alpargatas/ que quiero volver/)
En esta Arjona de olivos toda mi alma se sumerge por ser un pueblo que quiero que dice que se va y se queda y conmigo viene siempre.
Cuando voy a verla, vuelo, cuando me alejo, voy lento, ella es imán que me atrae desde que era pequeño, solo sé que yo la quiero como un buen Arjonero ¡Ay! si yo fuera viento para amarrarme a sus alas y revolotear por sus cerros.
Arjona de casas blancas y de fervientes guerreros, de Reyes Moros que un día en esta tierra nacieron.
Silencio inmaculado en las mañanas de pueblo se oye cantar al gallo en un corral a lo lejos clavando al cielo su canto despertando de su sueño aquellos que trasnocharon.
Un cielo recién pintado es mi Arjona actual, esos balcones con rejas, esas macetas “colgás” ¡que testamento más lindo! sus calles engalanadas de geranios y jacintos placetas limpias y alegres así es mi pueblo querido.
Ese paseo, ese parque, esa torre de San Juan, la calle de Damián Parras viendo a su virgen pasar.
Agosto mes de reencuentros, de fiestas y trasnochar, de jeringas en el parque, y chocolate de “madrugá”.
Y sueña Arjona que sueña tener puerto y tener mar y no sabe que sus olivos es un verde y ancho mar.
Tiene calles que son llanas, otras que son “empinás”, tiene plazas, tiene parques, tiene casas con zaguán y por tener hasta tiene Portillo y el Arrabal.
Y cuatro iglesias como soles con sus torres, casi “ ná”, El Carmen, San Martín, Santa María y San Juan.
Unos Santos que son Mártires, una Virgen “resalá” y sus campos de olivares ¿para qué queremos más?
Mas ya no tiene remedio, Arjona está donde está, que por estar en un cerro le llega el aire del mar y además de darle aire le da una gracia especial a todas las arjoneras que son guapas de verdad.
Ángel Cámara Jiménez
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