POEMA NÚMERO DOS

 

 

Mujer que callas

y escuchas mis silencios

esos sentimientos míos

los que atraviesan mi pecho.

 

Dame esa mano de amiga

para calmar estas ansias

que persiguen mis noches

y se me hacen tan largas.

 

Quiero esa voz de amiga

que me cautiva y me calma,

torrente de sentimientos

arpegios de luna blanca.

 

Tu voz se clava sin miedo

como una espada afilada,

déjame que yo te quiera

desde el fondo de mi alma.

 

 

Ángel Cámara Jiménez

30 de diciembre de 2.005