RECUERDOS QUE ABREN HERIDAS

 

 

¡Ay! el rumor

que aún guardan mis oídos,

como una caracola.

 

El verde fuerte

de aquellas hojas

de los viejos olivos,

el blanco de sus casas,

el resbalar del agua

sobre sus tejados rojizos,

el parque, la torre,

sus calles empinadas,

el humo de las chimeneas,

la luna clara,

sus viejos conventos

y el tañir de sus campanas.

 

Acuarelas de colores,

estos ojos míos

lloran hoy al recordarla.

 

Por una sola vez

quiero estar allí,

donde el azul se alza

sobre las altas estrellas,

donde dejé en mi infancia

olor a jazmín y primavera.

 

¡Ay Arjona bendita¡

ya que Dios no quiso darme

pisar tu firme suelo,

déjame al menos por hoy

ser objeto de consuelo.

 

Dejad que en mi soledad

a rememorar yo vuelva

tantos recuerdos pasados

que hoy dormir no me dejan,

y vuelva a recorrer

los años de mi inocencia.

 

Dejadme que yo en silencio

a representarme vuelva

las imágenes fugaces

que hoy a mi memoria atormenta,

recuerdos que un ayer ido

mis soledades pueblan.

 

Recuerdos que abren heridas

que mi dolor hoy renuevan.

 

 

Ángel Cámara Jiménez