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ARJONA, SIEMPRE ARJONA Arjona de mi alma ¡Que limpia y que blanca eres! Linda raíz de mi casta, que encierras en tus paredes las cales que en varios siglos blanquearon tus mujeres, Aquí ante mí se me planta, -un pañuelo en la cabeza salpicado de cal blanca- la figura dulce y tierna
de una morena gitana. Arjona de mi alma, cuna de mujeres bellas estirpe mora y romana, de “césares” y de “omeyas”, que hoy pasean por tus calles la inmensa luz de sus huellas. Mi Arjona querida. ¡Quien paseara tus calles y subiera a tu Alcazaba a contemplar tus olivares desde
tan alta atalaya! ¡Quién cuando el sol alumbran tus cuatro torres tan altas, no se inclina a benerarte Arjona mia del alma! Angel Cámara Jiménez
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