A   LA  VIRGEN  DE  LA  CABEZA

Ángel Cámara Jiménez

 

 

Ya suena el tamborilero

por los caminos de piedra,

ya vocea el carretero

la virgen está en la sierra,

ha pasado un año entero

y otra vez suben a verla.

 

 

Ya siento madre el ruido

del crujir de las carretas,

y el olor a eucaliptos

me dicen que ya se acercan.

 

 

Viene la gente cantando

por caminos y “vereas”,

 coplas de amor a la virgen

la del Cabezo...Morena.

 

 

Me paso el año esperando

con volver de nuevo a verla

y cuando subo al Cabezo

se me quitan “toas” las penas.

 

 

El camino del Santuario

no es un camino cualquiera,

yo lo hago “arrodillao”

“pa” cumplir una promesa.

 

 

No quiero que mis amigos

me vean llorar a la vuelta,

yo quiero ser peregrino

de mi  Virgen de la Cabeza.

 

 

A mí me enseñó mi padre

a rezar con devoción,

y como buen Arjonero

la llevo en mi corazón.

 

Dicen que no vaya a verla

que me pongo muy malito,

que el camino de vuelta

es para  mí un sacrificio

y yo les digo a la gente

que peor sería no verla,

ando loco perdido

 

cuando la fecha se acerca

y se me quitan los males

cuando la veo tan cerca.

  

 

Me ha “comprao” mi madre

un “estedal” de la Virgen,

 

mira si será bonito

que no se lo quiero enseñar

ni al mejor de mis amigos,

lleva su imagen “grabá”

y aunque está “descolorío”

la llevo siempre guardá

como tesoro “escondío”,

 

yo no sé lo que tendrá

que a mí me quita el “sentío”,

mi madre me lo compró

¡vaya un regalo bonito!...