Y SE QUEDARON DORMIDAS... ESPERÁNDOME

 

 

A medianoche

dos estrellitas me miraban

bajo el suave vaivén de mis sueños

por ver si me despertaba.

La luna, celosa de ello,

quiso con un guiño avisarme,

me despertó y entonces

me llevó por los cielos más remotos,

mientras...

seguía durmiendo la noche.

 

Al regreso...

las dos estrellitas me miraban

muy atentas y celosamente,

¡Qué lástima!

ellas sólo querían jugar

y se quedaron dormidas...

                        esperándome.

 

 

Ángel Cámara Jiménez

Marugán (Segovia)

25 de diciembre de 2.005