Y SE QUEDARON DORMIDAS... ESPERÁNDOME
A medianoche dos estrellitas me miraban bajo el suave vaivén de mis sueños por ver si me despertaba. La luna, celosa de ello, quiso con un guiño avisarme, me despertó y entonces me llevó por los cielos más remotos, mientras... seguía durmiendo la noche.
Al regreso... las dos estrellitas me miraban muy atentas y celosamente, ¡Qué lástima! ellas sólo querían jugar y se quedaron dormidas... esperándome.
Ángel Cámara Jiménez Marugán (Segovia) 25 de diciembre de 2.005 |