Iglesia de San Juan antes de 1936

 IGLESIA DE SAN JUAN HASTA  EL AÑO 1.936

EXTERIOR DEL TEMPLO

Daban acceso al templo dos puertas, la lateral que se abría frente a la llamada fuente de San Juan, (hoy desaparecida, pero que quedaba en la acera de enfrente a la de la torre actual y como unos tres metros más abajo), al lado oeste, tapiada a principio de siglo por corrimiento del terreno, simplemente enmarcada por dos pilares de sencillo trazado.

La Puerta norte o principal se abría a la plaza de San Juan, y estaba adornada por una hermosa portada del más puro estilo plateresco de 1531, (de Juan de Marquina), que es la que tiene en la actualidad, aunque restaurada.

LA TORRE

En  1614 se hizo la torre, que por corrimiento del terreno de esa parte hubo de ser derribada en 1922, construyendo la nueva con la misma traza.

Hasta la cornisa es toda de piedra, y el cuerpo de campanas de ladrillo visto, con tres huecos abiertos para las campanas, en otros tres huecos cerrados, se colocaron unos azulejos de cerámica; el primero, que da a la plaza, representa el bautismo del Señor por S. Juan; el segundo, al lado de la fuente, la Virgen de los Dolores, y el tercero, frente al molinillo, San Antonio.

Estos azulejos fueron hechos en Andújar en casa Mezquita.

 EL CANCEL

 Un rico cancel tallado con grandes relieves y grandes figuras obra de Alonso Ramos, hecho en 1600.  Las puertas centrales, tenían unas figuras iguales a las del artesonado del coro; los dos postigos laterales, el de la izquierda estaba castigado por estar la imagen del Cristo de la Expiración.

Para entra al cancel, había que bajar tres escalones de mármol negro. Para entrar al templo, se bajaban dos escalones, la solería del cancel, era de mármol blanco y negro en forma de juego de damas.

INTERIOR DEL TEMPLO

 Conforme se entraba al templo por el postigo de la derecha, bajando dos escalones se  encontraba el altar de San Francisco de Paula.

Tenía un rico retablo estilo barroco, todo dorado. En el centro, en una hornacina profunda, estaba la imagen de San Francisco; de vestir; de mucho mérito, con báculo y escudo de plata y ricos ropajes.

En el sitio del sagrario, en una hornacina acristalada, las imágenes de San Bonoso y San Maximiano de unos treinta centímetros, copia de las segundas imágenes que existieron después de San Miguel y San Rafael, las imágenes lucían cadenas, grillos y coronas de plata.

A los lados de la hornacina central, en sendas repisas, las imágenes de la Virgen de la Paz y San Isidro, que años atrás habían recibido culto en su ermita de los cortijos de Santiago, coronando el retablo la imagen de San Rodrigo, Seguidamente la puerta de subida a la torre, junto a la misma, un nicho con la imagen de San Juan Evangelista, de estilo de Salcillo, hecho en Valencia en 1892, juntamente con la imagen de la Verónica. La imagen de San Juan salía en procesión el Viernes Santo acompañando a la Virgen de los Dolores.

 IMAGEN DE SAN JUAN EVANGELISTA

 La imagen de san Juan Evangelista, que salía en procesión el Viernes Santo, era una talla hecha en Valencia en 1892, encargada por D. Luis Alférez, que fundó la Hermandad para dar culto a dicha imagen y  acompañar a la Virgen de los Dolores en la referida procesión.

Este señor era muy devoto de la Virgen de los Dolores, su casa estuvo frente a la iglesia, ocupando lo que hoy es el paseo de San Juan. La puerta principal de su casa, daba a la puerta de la parroquia.

ARTESONADO Y CORO

 El coro muy espacioso, con balaustradas estilo renacimiento con capilla en el centro, sin imagen, coronándolo una cruz con rayos dorados, tenía un gran artesonado, obra de Alonso Ramos, autor del cancel, terminado en el año 1604.

ÓRGANO

 El órgano era bueno, funcionaba por medio de una palanca, siendo el encargado de este menester «Paco el Ciego», que muchos recordarán.

En 1929 a expensas de D. Ramón Contreras, se le incorporó un motor eléctrico de 3/4 de caballo con máquina a propósito para mover los fuelles, estas modificaciones las llevó a cabo D. Pedro Ghys y Guillermin, de Granada.

Este señor le hizo a la Virgen de los Dolores una fotografía con el manto morado, bordado por las monjas de Santa Inés el año 1927.

CAPILLA DE ÁNIMAS

 La siguiente capilla, dejando a la izquierda la nave central, era la de las Ánimas o de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón, próxima a la subida del coro. Cerraba la capilla una reja de madera con balaustradas, de mucho mérito.

En el testero central, un retablo renacentista de finales de siglo, con la imagen de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón, de escaso mérito y que fue traída a Arjona por el Padre Tarín costeada por Doña Gracia Ruano.

Al lado izquierdo un retablo churrigueresco con bajorrelieve de ánimas.

CAPILLA DE NUESTRO PADRE JESÚS

  Última de la capilla del lado de la epístola, por ella se daba acceso a la sacristía y en ella estaba la pila bautismal.

El retablo, estilo churrigueresco con tres hornacinas. En la  del centro Nuestro Padre Jesús, al lado izquierdo, por encima de la puerta de la sacristía, la Verónica, hecha en Valencia en 1892, en la hornacina del lado derecho, un San José sedente con el niño Jesús en su rodilla, del estilo de Pablo de Rojas.

IMAGEN DE NUESTRO PADRE JESÚS

 Nuestro Padre Jesús era una talla hecha completamente para vestir, tenia unos pies muy grandes, los brazos articulados hasta los codos. Corona de espinas y potencias en plata, lo mismo que los remates de la Cruz. El autor de la imagen era Francisco de Ocampo (Finales del siglo XVI.)

Salía en procesión, alrededor de San Juan el 14 de Septiembre y en la mañana del Viernes Santo.

 LA VERÓNICA

 La Verónica era de vestir muy parecida a la de Salcillo de Murcia, fue hecha en Valencia en 1892, donada por D. José Morales.

CAMARÍN Y ALTAR DE NUESTRA SRA. DE LOS DOLORES

Situado al fondo de la nave de la Epístola, junto a la capilla de Nuestro Padre Jesús, justamente a la derecha del altar mayor y nave central. El retablo estilo renacimiento de color caoba. La Virgen ocupaba el centro del retablo, que  además  tenía tres lienzos. Al lado izquierdo, la Samaritana, al derecho, Judit con la cabeza de Goliat en la mano. En la parte superior, un lienzo representando el entierro de Cristo por los Santos Varones.

La Virgen se colocó en el camarín en el año 1748. No sabemos mucho sobre la bellísima imagen de la Virgen de los Dolores, desaparecida en el incendio de San Juan el 23 de Julio de 1936.

Lo que sí es cierto que sobre 1606 se estableció en la parroquia de San Juan la cofradía de Siervos de María, ya que entre las cofradías existentes en 1628  aparece la referida cofradía.

CÓMO ERA LA IMAGEN DE LA VIRGEN, DESAPARECIDA

 Medía 1.75 metros de altura. Era de las llamadas de bastidor, en la parte inferior o peana tenía dos asas que servían para trasladar cómodamente la imagen, asomándole unas punteras de zapato de color negro. Su cara era bellísima, no así las manos que debió tallarlas algún discípulo del maestro.

Fue hecha en Córdoba, posiblemente por Juan de Mesa antes de trasladar su taller a Sevilla en 1606, por encargo de los hermanos Servitas, tal como la vieran los siete santos fundadores de los Servitas, llena de Majestad, circundada de rayos y ángeles coronándola.

La ráfaga o resplandor de rayos con estrellas estaba compuesta de tres partes, la superior que iba de los hombros hacia arriba, las otras dos de los hombros a la peana.

La primitiva peana era de madera con adornos tallados y dorados, con tres medallones, uno, en el centro, representando el encuentro de Jesús con la Verónica, el derecho, el Calvario y el izquierdo, la calle de la Amargura.

En las cuatro esquinas de la peana unos ángeles de marfil traídos de  Nápoles, llevando en sus manos instrumentos de la pasión. En 1926, fue reformada la peana y forrada de plata por el Sr. Navas Parejo, de Granada. Para sufragar los gastos, se vendieron los ángeles de marfil y se sustituyeron por otros tallados, también por el Sr. Navas Pareja.

Este mismo año, el Sr. Navas Parejo hizo a la Virgen un corazón de pedrería de los llamados de «culo de vaso» no gustándole al pueblo y llevándolo solamente en la procesión del Viernes de Dolores de este año.

Este corazón, se colocó en el palio de la Virgen de los Dolores del Tercio de Requetés de Granada.

LOS MANTOS DE LA VIRGEN

 La Virgen de los Dolores tenía  varios mantos, dos negros, uno morado y otro blanco.

El del camarín era de seda natural, negro con bordados en hojitas de plata, la saya de tisú de plata muy antigua.

MANTO MORADO

 Este manto de terciopelo morado con bordados en oro, lo lucía la Virgen los días del novenario. Fue costeado por la Excma. Sra. Dª Francisca Pérez de Herrasti, en 1927, bordado por las religiosas de Santa Inés de Granada.

La saya de color salmón con pedrería y bordado en oro, se lo hicieron las mismas monjas de Santa Inés de Granada de un traje de noche de Dª Francisca Pérez de Herrasti.

MANTO PROCESIONAL

 El manto procesional es de terciopelo negro, ricamente bordado en oro, por Dª Micaela Pozo e hijas, costeado por D. Luis Alférez y Dª. Florentina Prieto el año 1883.

En 1926 fue pasado a terciopelo nuevo en Valencia,  en la casa de bordados, Justo Burillo.

MANTO BLANCO

 Este manto era de pañete color hueso liso; le servía a la Virgen de guardapolvo, se le ponía desde el Sábado de Ramos hasta el Jueves Santos, o sea, los días que la Virgen estaba en andas hasta el Viernes Santo.

EL MANTO AZUL

 El día 21 de Marzo de 1993, se le bendijo a la Virgen un nuevo manto, donado por  Diego González Chincolla,  de terciopelo azul, pavo real, y fue hecho por el mismo donante en el tiempo récord de cuatro meses.

Está bordado en tisú oro y tiene la particularidad, de que en los picos de su parte delantera, lleva sendas fotografías sobre tela de los santos patronos Bonoso y Maximiano.

Este acto de bendición, fue presidido por D. Manuel Peña Garrido, párroco de esta iglesia durante 18 años, y en esos momentos, responsable de vocaciones del Seminario Diocesano de Jaén, asistido por los párrocos de San Juan, D. Julio Millán Medina y el de S. Martín, D. Ricardo González  Huertas.

Asistieron también miembros y dirigentes de la Hermandad de la Virgen de los Dolores de Granada.  Y en este Acto se hicieron entregas de diversas medallas de la Hermandad de Granada a algunos de sus miembros. Ese mismo día estuvieron visitando también la Catedral de Jaén y el Santo Rostro.

Este manto lo tuvo puesto la Virgen hasta la Semana Santa de 1997, en que, tras la misma, se le volvió a colocar el manto morado para estar en el camarín. En los años posteriores se fueron alternando.  

ALTAR MAYOR Y RETABLO

 Al lado izquierdo del camarín de la Virgen de los Dolores quedaba el altar mayor y nave central de templo; en el centro de la misma, colgaba una lámpara gemela a las que hay en el palacio real de Aranjuez.

El presbiterio o altar mayor no era muy espacioso, había que subir cinco escalones y uno más para la mesa del altar. Estaba cercado por una baranda con dos púlpitos con sendas águilas preciosamente repujadas, obras del maestro cerrajero de Andújar, Julián de León en 1592.

EL RETABLO       

Arriba, coronando el retablo, un calvario, en el centro, una hornacina con la imagen de San Juan y bajo ésta un manifestador de espejos. Los bajorrelieves son: arriba, a la derecha, la degollación; a la izquierda, el bautismo de Jesús. En la parte inferior, a la izquierda, la visita que hizo la Virgen a su prima Isabel, a la derecha, el nacimiento del Bautista.

Abajo, por encima de las credencias, dos bajorrelieves, a la derecha representa a San Lucas, a la izquierda San Marcos.

En la credencia de la derecha, una Inmaculada del estilo de Pedro de Mena hecha para el manifestador.

En la columna primera de la nave central, a la izquierda, estaba el púlpito, obra del cerrajero Julián León en 1594. El tornavoz de madera, tallado y dorado, obra de Juan Antonio Aguilar, colocado en 1595.

A los pies de esta nave estaba el cancel de la puerta oeste del templo, tapiada, estaba proyectada la capilla para la imagen del Cristo de la Expiración, que no se llevó a cabo por el incendio de 1936.

Junto a la columna central de la nave, un armoniun que se utiliza en los días no solemnes y en los Jueves Eucarísticos.

NAVE DEL EVANGELIO

 Al lado izquierdo del altar mayor, nave del evangelio, estaba el retablo y el altar de la Virgen del Rosario, de estilo barroco y todo dorado, obra de Juan Antonio Aguilar, en el centro una hornacina acristalada con la imagen de Ntra. Sra. del Rosario también obra del escultor Juan Antonio Aguilar, escultor de Jaén, hecha en l580.

La imagen de la Virgen tenia una rica colección de mantos, un rostrillo de plata sobredorada con pedrería,  las coronas de la Virgen y el Niño, el cetro y los zapatitos también de plata.

El retablo del Rosario, quizás el más rico y exuberante de todos los existentes en la parroquia, tenia cuatro grandes columnas salomónicas.

En el centro, la hornacina con la imagen de la Virgen del Rosario, en el centro de la parte superior y coronando el retablo, un lienzo con al imagen de la Virgen entregando el Rosario a Santo Domingo.

A la altura del altar, una hornacina con puerta de cristal que encerraba la imagen da San Sebastián, de terracota del siglo XVI, que antes estuvo en su ermita.                                   

CAPILLA DE SAN ANTONIO 

El retablo de estilo barroco, fue hecho por Juan Antonio Aguilar 23 años después de haber tallado la imagen de la Virgen del Rosario.

La hornacina central la ocupaba San Antonio y tenía una puerta de cristal.

La imagen de San Antonio, de tamaño académico, con el niño en los brazos, era obra del Sr. Aguilar.

Un rico comulgatorio tallado y dorado, colgando a los lados dos lámparas pequeñas. En la pilastra derecha, un cuadro de San José de la Montaña, regalo de Dª. Ventura Iglesias, viuda de Ramos.

A los pies de la capilla, el enterramiento de los Carderas, según rezaba en la lapida de mármol blanco.

Al lado izquierdo de la capilla estaba la imagen del Cristo de la Expiración, junto al postigo castigado del cancel.

CRISTO DE LA EXPIRACIÓN

 El Cristo de la Expiración ya hemos visto dónde estaba colocado bajo dosel morado, dos faroles obra de D. Diego González Fernández en 1930 y donados por el mismo, y a los pies un  reclinatorio para besar cómodamente al Cristo.

La imagen del Cristo de la Expiración, atribuida sin demasiadas comprobaciones a Juan Martínez Montañés tenia ya Hermandad que procesionaba la imagen en la noche del Jueves Santo, y celebraba Quinario la segunda semana de Cuaresma colocándose la imagen en el altar mayor con rico dosel morado y predicando los padres Redentoristas de Granada.

Hace unos años hizo un estudio sobre fotografías, el prestigioso profesor de la universidad de Granada y critico de arte D. Domingo Sánchez-Mesa quien asegura que la imagen es obra de Pedro  Roldán por su realismo  patético, pero menos crudo o dramático que el de la escuela castellana.

En 1930, estrenó unas andas de metal plateado de estilo gótico con montículo de corcho figurando el calvario, ricos candelabros y faldones, siendo todo esto costeado por Dª. Regina Barberán.

SACRISTÍA Y ARCHIVO

La sacristía muy espaciosa, se construyó en 1552 como igualmente la capilla  de Ntro. Padre Jesús por donde se accedía a la misma.

En el centro del muro, una rica cajonera, obra del tallador de Jaén, Juan González, como asimismo la puerta, también tallada por el mismo artista en 1569. En el centro una mesa de nogal y a la derecha un asiento de madera tallada. Encima de los cajones un dosel rojo con un crucificado y a los lados unos espejos. Encima de la misma cajonera, una Milagrosa y un San Tarsicio.

Entrando por la iglesia, a la derecha, unas escaleras con baranda que daban acceso al archivo, antes de comenzar las mismas y a un lado y otro, unas vitrinas con las banderas de la Adoración Nocturna y los Tarsicio. En el rincón de la derecha, una alacena con los vasos sagrados de diario, en el testero izquierdo un gran  reloj dorado de finales del siglo XIX.

COSTUMBRES Y TRADICIONES

Antiguamente no se celebraba la tradicional novena de la Virgen de los Dolores, sino un septenario conjuntamente con Nuestro Padre Jesús colocándose ambas imágenes a un lado y otro del altar mayor, con sus respectivos doseles.

Al establecerse la actual novena a la Virgen de los Dolores y darle un culto especial por ser la Patrona, se acordó seguir dando culto a Nuestro Padre Jesús en los mismos días, aunque a distintas horas; así que la novena de Jesús se hacía por la mañana después de la fiesta de las nueve y por la tarde la de la Virgen de los Dolores.

Durante los días de la novena, Nuestro Padre Jesús, se colocaba en el camarín de la Virgen.

Se celebraba muy  solemnemente las Vísperas de San Pedro Apóstol por universidad de curas párrocos. Cada año se celebraba en una Parroquia distinta, igual que la procesión del Corpus.

Estaba establecida en las parroquias la Adoración Nocturna, los Jueves Eucarísticos y los Tarsicios.

Las hermandades de: San Antonio, Ánimas Benditas,  Tercera Orden Servita, Nuestro Padre Jesús, Virgen del Rosario, la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración que se refundó en tiempos de Don Juan Antonio León García, la Hermandad de Ntra. Sra. de Alharilla, que hacía fiesta el segundo domingo de Mayo y asistía a la romería y aún lo hace, en término de Porcuna, la Hermandad de San Juan Evangelista que tenía la peculiaridad de vestirse cuatro hermanos de evangelistas para asistir a la procesión del Viernes Santo la mañana; estos hermanos, antes de la procesión subían al coro y cantaban un pregón.

San Antonio, como era una imagen muy pequeña, lo colocaban en un templete de madera pintado de blanco. Cuando llegaba a la plaza de Santa María quemaban en su honor fuegos artificiales.

 CAMARERAS DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

Las camareras de la Virgen de las cuales se tienen noticias son: de 1880 a 1898 Dª. Florentina Prieto, desde 1899 a 1915 Dº Angustias Verdejo Valenzuela, desde 1915 a 1930, Dª. Amparo Verdejo, desde 1931 a 1936 Dª. Francisca Pérez de Herrasti.

Dª. Angustias Verdejo Valenzuela, en el periodo que fue camarera de la Virgen, mando hacer y bordar un gallardete negro bordado en oro, en el centro del mismo un óleo con la imagen de la Virgen de los Dolores, ocurriendo un caso curioso y anecdótico entre el párroco y esta señora; Una vez el Gallardete en Arjona, se hizo la bendición, pero, una desavenencia entre el cura y Dª. Angustias, este le prohibió que el referido gallardete entrara en la parroquia, pues de entrar perdería la propiedad. Entonces la señora decidió llevárselo a su casa; cuando llegaba el Viernes de Dolores; ésta pagaba un hombre para que lo llevara en la procesión pero nunca entró en San Juan, siempre esperaba en la puerta el hombre con el gallardete.

A la muerte de Dª. Angustias, el gallardete pasó a casa de D. Pedro Serrano Verdejo, que también lo custodió, hasta que D. Diego González Chincolla donara uno de tisú, que se asemejaba al primitivo, aunque este es mucho más rico en los materiales utilizados, a partir de entonces lo sustituyó en la procesión y quedó en poder de la parroquia. El primitivo, quedó definitivamente en poder de la familia Serrano. En el año Jubilar de 2000, se estrenó un nuevo gallardete de terciopelo bordado en oro, obra y donación de la familia Cañizares Ortega, este gallardete fue a partir de este año el oficial de la procesión.

El monumento del Jueves Santo se instalaba en la capilla de San Antonio.

Las bodas se celebraban en el altar de la Virgen; después de la ceremonia, se podía visitar la cripta del Barón de Velasco.

El organista de la parroquia el M.I. Sr. Don Cristóbal Segovia, tenia en buen coro de jóvenes de las que se recuerdan a: Sacramento Pérez, Rita Arazola, Dolores Fontiveros, hoy religiosa agustina, Dolores Cardeña misionera en África, María Cañones, María García, María Gracia González Chincolla, María Gracia Pérez, Anita Melero y Beatriz Gil Mena.

Para la novena de lo Virgen venían de Granada los cantores dirigidos por D. Julio Vidal, reforzaban el coro las voces de D. Ramón Contreras, Dª. Paz y Dª. Joaquina.

Antes de 1929, en Navidad se colocaba la imagen del niño Jesús que San Antonio tenía en sus brazos, hasta el año 1930 que el Prior D. Juan Antonio León García adquirió una imagen del niño Jesús en un comercio de Madrid, de 50 centímetros muy bonito que costó cinco duros, a esta imagen del niño Jesús, el organista de la parroquia, D. Cristóbal Segovia, le compuso un villancico titulado «Las Campanas de la Gloria».

A la procesión de la Virgen de los Dolores asistían los colegios de las Hermanas de la Cruz y del Ave María, éstos con sus cruces de madera adornadas con flores.

El colegio de la Hermanas de la Cruz, asistía con un Niño Jesús Crucificado en unas andas llevado por niñas, el niño Jesús con una túnica de terciopelo bordada en oro, en las manos instrumentos de la pasión: La imagen tenía un metro de altura.

Desde 1922 a 1924, predicaba la novena de la Virgen de los Dolores el padre Dominico, Fray Albino González Méndez-Raigada, el último año al tercer día de novena, recibió el plácet para obispo de Tenerife. Después de la guerra, ocupó la sede de Córdoba donde murió.

El año 1932 el cuarto día de novena de la Virgen de los Dolores, con ocasión de un mitin político, es apedreada la puerta de la iglesia mientras predicaba el P. García, Redentorista de la residencia de Granada. Era párroco, D. Juan Antonio León García y coadjutor D. Antonio López (Tomasín), quien al percatarse de lo que ocurría salió a la puerta con un grupo de hombres que hicieron frente a los desalmados, los que huyeron hacia el Arrabal, en ese momento se cantaba la letanía de la Virgen.

Al día siguiente, continuaron los cultos con toda normalidad.

INCENDIO DE  LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

 INCENDIO Y DESTRUCCIÓN

 La parroquia de San Juan fue la segunda incendiada la noche del 23 de Julio de 1936.

Una vez que dejaron ardiendo la iglesia de Santa María, y entre las cuatro y media y las cinco de la madrugada, bajaron a San Juan. Llamaron primero al sacristán D. José del Pino, una vez que le franquearon la puerta, entraron en la sacristía dando voces como locos, llamando al Prior D. Juan Antonio León García, para que abandonara la parroquia, al tiempo que le ofrecían un coche para ponerse a salvo y se marchara a Jaén.

El sacristán y su familia dejaron su  casa y fueron a refugiarse en casa de unos familiares, quedando en manos de los milicianos la parroquia.

Prendieron fuego en el interior del templo y se salieron a la calle, rociaron con gasolina la puerta principal y tras prenderle fuego se fueron hacia San Martín.

Por ser esta iglesia la más rica y recargada en retablos, el fuego duró más días. Las llamas llegaban a la cornisa de la torre. Testigos presenciales relatan que cuando se desplomó el coro creyeron que se hundía la tierra.

Ardió el cancel y  sus relieves que con tanto amor tallara Alonso Ramos.

A la semana del fuego, todavía en el interior del templo salía humo de entre los escombros.

En el camarín de la Virgen de los Dolores, aparecieron entre los escombros los ángeles que tenía la corona de la Virgen y el corazón con una sola espada; lo recogió Sole la de «La Nena», que al terminar la guerra se lo entregó al prior.

      A la cripta del Barón de Velasco no llegaron las llamas por lo que no sufrió daño alguno. A los pocos días, bajaron milicianos y milicianas que se dedicaron con mazas de hierro a destruir las imágenes en mármol de la Fe, Esperanza y Caridad que cubrían los nichos, profanando éstos y sacando los restos de D. Jerónimo Ruano y Dª. Beatriz Prieto. Con la cabeza de ésta, jugaron a la pelota en la plaza de San Juan.

      La reja de la capilla había quedado doblada y retorcida, que después se fueron llevando poco a poco, hasta hacerla desaparecer. El púlpito se salvó y posteriormente fue destruido haciéndose con sus hierros unos hacheros para la capilla de los caídos.

      En lo que fue almacén de la sacristía, aparecieron calcinados, cálices sacras y vinajeras de plata.

ARCHIVO PARROQUIAL DE SAN JUAN

El archivo parroquial de San Juan fue puesto a salvo días antes del incendio, los libros fueron escondidos en unas tinajas grandes cubiertos con paja, en casa de la asistenta  que el Sr. Prior tenía. Esta mujer también había escondido la imagen del niño Jesús del nacimiento. Todo estaba seguro, incluso se creía que el Prior había puesto a salvo la bellísima cara de la Virgen de los Dolores.

No se ha podido saber qué ocurrió para que unos meses antes de que acabase la guerra, la persona que sabía del escondite de los libros, los entregara y fueran destruidos fríamente, el niño se salvó y hoy está en poder de Dolores Jiménez

El prior se marchó a Jaén casa de sus padres en el barrio de San Ildefonso.

Por estas fechas se habían refugiado en Jaén la familia de Fernando y Vicenta Ramírez con sus hijos, en cuyo domicilio se reunía el Prior con los arjoneros residentes en Jaén y en sus proximidades donde administraba los sacramentos.

El día 18 de Abril de 1939, el M.I. Sr. D. Juan Montijano Chica, se dirigió al Prior para que le informara de los destrozos ocasionados en las iglesias de Arjona cursándole los siguientes e impresionantes datos que se exponen textualmente:

«Las iglesias parroquiales de San Juan y San Martín, totalmente destruidas y reducidas a escombros, quedan solo en pié las torres, sin campanas y amenazando ruinas; Asimismo  destruida por el fuego la iglesia de Santa María, filial de la de San Martín en donde recibían culto los Santos Patronos del pueblo, San Bonoso y San Maximiano.

Las ermitas de Santa Ana y San Blas, la primera, destruidos los retablos y objetos de culto, no pueden ser utilizadas por sus pequeñas dimensiones, y la segunda, casi destruida y sin techumbre.

La capilla del Carmen, adosada a la casa residencia de la religiosas Hermanas de la Cruz, propiedad de los herederos del Excmo., Sr. Conde del Padul, se halla en buenas condiciones la fábrica del templo, pero despojada también de retablo, imágenes y demás objetos de culto.

La pequeña iglesia, llamada de las Reliquias, por guardarse en ella los huesos de cristianos, martirizados en tiempos de Diocleciano y Maximiano, que se halla también en buen estado, pero sin  retablos ni imágenes, conservándose intactas las Reliquias.»

Por las mismas fechas, que lo hicieron en el resto de las iglesias, subieron a la torre y tiraron las campanas a la calle, la pequeña cayó dentro de la iglesia, las otras a la calle, cerca de la fuente de San Juan.

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