Iglesia de San Martín (S. XVI): Alberga las imágenes de la Virgen de Gracia, San Pedro, San José, San Martín y San Nicolás de Bari

DESCRIPCIÓN DE SAN MARTIN HASTA 1936

Los historiadores como Ximena, Espinal, Santiago de Morales y cuantos han tratado de dicha parroquia, lo hacen templo romano dedicado a Plotina, esposa de Trajano, otros, mezquita, lo cierto es que ha sido templo cristiano.

Iglesia de San Martín antes de 1936

La torre tiene fecha 1566-1576 siendo obispo de Jaén don Francisco Delgado. De estilo neoclásico con capitel revestido de azulejos y que un rayo el 12 de Junio de 1936, derribó la cruz y  el basamento consistente en una gran bola de piedra que en dos pedazos cayó estrepitosamente, una parte en la casa parroquial, hoy desaparecida, y otra en casa de Antonio «Ajoblanco» situado justamente debajo de la torre. (Esta bola y cruz se repusieron en la restauración efectuada al campanario en l988).

La iglesia de San Martín, arquitectónicamente era la más fea, tenía dos naves y una distribución poco armoniosa.

Tenía buenas imágenes, no así los retablos ni altares, excepto el del Señor de la Humildad o “Señor de la Cañica.”

Estuvo mucho tiempo cerrada al culto por hundimiento de su techumbre, y gracias a un hecho, ocurrido en la procesión de la Virgen de Gracia, que después se reconoció milagroso, se comenzaron las obras de restauración y adecentamiento del templo.

En 1900 dieron comienzo las obras, colocando nuevo retablo en el altar mayor, estilo neoclásico, hecho en Valencia y costeado por Dª Angustias Verdejo, nueva solería en el presbiterio y una baranda dorada en el mismo.

La parroquia tenía dos puertas de entrada, una por el paseo del General Muñoz-Cobo, la otra daba frente a la calle Santo Rostro, esta con portada formada por pilastras, volutas y entablamiento neoclásico.

Se daba acceso por las dos puertas a pié llano, conforme se entraba por la puerta que daba al paseo, tenía un cancel con dos puertas grandes y otras dos pequeñas a los lados.

Entrando por la derecha daba a una capilla muy reducida y en cuyo altar había un crucificado de muy buena factura sobre un fondo de damasco rojo y moldura dorada.

La siguiente capilla, también muy reducida, tenía en un retablo renacentista una imagen de la Virgen de las Angustias  sin  Cristo en sus faldas, en sus manos la corona de espinas y los clavos, en la cruz un sudario con dos golondrinas prendidas en el mismo. La imagen de la Virgen era obra del escultor granadino  Manuel González.

CAPILLA DE LA PURÍSIMA

Esta capilla era la antigua del Sagrario, donde, según la tradición comulgó Santa Teresa de Jesús. Se decoró a mediados del siglo XIX a costa de don Diego Morales  para sepultura suya. Su retablo estilo gótico, color caoba, con algunas molduras y remates en dorado.

Construida con ricos mármoles y bronces, el altar tenía una urna en mármol blanco con columnitas y la imagen de la Virgen muerta ricamente vestida con cetro corona y zapatillas de plata y tirabuzones de pelo natural.

En la hornacina central del retablo la imagen de la Inmaculada, sin mérito artístico alguno, era de pasta madera, aunque ricamente decorada. A los lados San Gabriel y San Luis Gonzaga, ambas imágenes de vestir. Colgaba en el centro una rica lámpara de cristal de roca y a los lados unos ángeles lampadarios.

Las paredes decoradas en azul celeste con dibujos dorados y la flor de lis. A ambos lados en las paredes dos grandes cuadros con episodios de la vida de Santa Teresa.

CAPILLA DEL SAGRADO CORAZÓN       

 La siguiente capilla era la del Sagrado Corazón de Jesús, con retablo y hornacina para la imagen del Señor en el centro, a los lados las imágenes de Santa Matilde y Santa Margarita, a la derecha un confesionario y a la izquierda  la puerta de acceso a la sacristía con unos cuantos escalones. La sacristía muy oscura con unas cajoneras de haya muy buenas.

Unos armarios, con el archivo de la parroquia y de Santa María. En la pared el Cristo de la Vera Cruz que antes recibió culto en la ermita de San Nicolás y que estuvo saliendo  en procesión en la tarde del Jueves Santo. En las cajoneras se guardaban una buena colección de ornamentos de gran riqueza. Siete ternos completos: Casulla, dalmática, capa pluvial, paños para el púlpito y atriles, todos ellos de ricas telas, bordados en sedas y oro. El negro, que no se usaba, era del siglo XVII. Los vasos sagrados eran: siete cálices de plata, dos custodias, una grande y otra pequeña, una cruz parroquial del siglo XVII, dos copones, uno de los dos muy antiguo, haciendo juego con unas vinajeras, dos relicarios de plata, uno de ellos de San José de Calasanz y otro de San Ramón.

 PRESBITERIO, ALTAR MAYOR Y RETABLO

Tres gradas de mármol que corrían a todo lo ancho de él, daban acceso al presbiterio, quedando cerrado a un lado y a otro por una baranda de bronce.

En el centro del presbiterio se levantaba el altar con buenas proporciones de estilo neoclásico de forma poligonal, hecho en Valencia por la casa Orrico. En la hornacina superior del centro la imagen de la Santísima Trinidad, en los laterales en sendas hornacinas, las imágenes de San Pedro Apóstol y  la Virgen del Rosario, también a los lados, unos apliques grandes de bronce.

Sobre el altar, adosado al retablo, un manifestador circular, un poco elevado por unas escalinatas de capiteles. A los lados, las imágenes de San Martín y San Ramón. Todas las imágenes eran obras de los talleres Valencianos.

La nave del lado del evangelio la separaban de la principal tres pilastras sosteniendo tres arcos de medio punto. Al fondo de la misma, el altar de San José con retablo renacentista, con cuatro hornacinas y ménsulas corridas a todo lo ancho decoradas con volutas doradas. En sendas hornacinas las imágenes de Jesús atado a la columna de finales del siglo XVI de escuela castellana; la de Santa Teresa de tamaño natural, y en el centro en hornacina acristalada la hermosa imagen de San José, de vestir.

En la parte alta del retablo con entablamiento, la hornacina de  San Francisco Javier.

 ALTAR Y RETABLO DE LA VIRGEN DE GRACIA

 Al lado izquierdo del altar de San José, entre éste y el cancel de la puerta norte, el altar de la Virgen de Gracia, con retablo y camarín renacentista pintado de blanco, coronándolo unos rayos y el anagrama  María.

En la mesa del altar, a los lados, dos imágenes pequeñas de pasta de madera, de San Lorenzo y Santa Isabel de Portugal.

El retablo era el mismo que la Virgen tenía en su ermita de la Puerta de Córdoba, trasladado a la parroquia de San Martín en 1716 según la inscripción que había por encima de la ventana del camarín.

      La imagen de la Virgen era de bastidor, vestida con ricas telas; D. Santiago de Morales Talero dice en un programa de Fiestasantos, que la imagen era de las llamadas morenas, creo se trata de otra imagen de la Virgen de la misma advocación y no de la que desapareció en 1936.

Con la restauración de San Martín, se le hizo a la Virgen de Gracia nuevas andas-trono y un dosel para la novena por la casa Orrico de Valencia, siendo cura párroco de la misma D. Ramón Ruano y camarera de la Virgen Dª Carmen Ruano.

La Señora Dª Angustias Verdejo costeó un manto celeste bordado en oro por las Capuchinas de Andújar y en 1904 se reeditó el ejercicio de la novena a expensas de su camarera, Dª Carmen Ruano.

LO OCURRIDO CON LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GRACIA

      San Martín estaba cerrado al culto desde finales de siglo. Las imágenes estaban en casas particulares; San José en casa de D. Ramón Serrano, el Corazón de Jesús, en casa de D. José Ruano, y otras, casa de D. Curro Serrano. La Virgen de Gracia estaba en Santa María, donde su Hermandad celebraba los cultos de novena, fiesta y procesión.

Salió la Virgen de Santa María en su tradicional procesión; Escalericas, Santos, Sol, Canteras a San Martín, al llegar la imagen a la altura del camarín, sin saber como, se le desprendió la cabeza y cayó sobre las andas, se formó mucho revuelo, comentándose que la cara se le había caído de vergüenza de ver su casa en ruinas.

Al cundirse lo acaecido en la procesión de la Virgen,  este hecho se interpretó como un aviso para que se restaurara la iglesia de San Martín.

La cara se envolvió en una toalla y fue depositada en casa de D. Ramón  Serrano.

CAPILLA DEL SEÑOR DE LA HUMILDAD         

 La siguiente capilla, pasado el cancel, era la del Señor de la Humildad, vulgarmente conocido como el Señor de la Cañica. Tenia un retablo estilo renacimiento, ricamente estofado en oro. En el centro del mismo la hornacina con la imagen del Señor de la Humildad, sentado en una roca en espera de  ser crucificado; en lo alto, un remate con los atributos de la pasión.

A los lados, en unas mesas, las imágenes de la Virgen del Mayor Dolor y San Juan Evangelista de Juan de Arrabal de 1799.

La imagen del Señor de la Humildad, obra de finales del siglo XVII, fue restaurada en 1901.

CAPILLA DEL BAUTISTERIO

 La capilla del baptisterio, última de esta nave, tenia una verja de madera muy interesante. En la capilla colgaba un lienzo con las imágenes de la Virgen de la Cabeza en el centro u a los lados las de los Santos Bonoso y Maximiano.

El coro amplio, con suelo de madera un armonio bueno y escalera de caracol y en la pared un cuadro de Fray Diego José de Cádiz, pintado por Julio Romero de Torres.

A la restauración de San Martín se colocó el púlpito en la pilastra izquierda de la capilla de la Pura con subida por la capilla del Corazón de Jesús.

 COFRADIAS Y HERMANDADES DE SAN MARTIN                 

 Estaban establecidas en la parroquia de San Martín la Hermandades de San José, Virgen de Gracia, Señor de la Humildad, Señor de la Columna y Virgen del Mayor Dolor. La Pontificia de los señores curas párrocos, de San Pedro Apóstol, y las Hijas de María.

Los cultos a San José, comenzaban con los siete Domingos, novena y fiesta de San José el día 19 de Marzo, y la del Patrocinio.

La hermandad del Señor de la Columna, celebraba la fiesta de instituto el domingo de Pentecostés.

La Virgen de Gracia  celebraba su fiesta con novena preparatoria, el lunes de Pentecostés. El día de la Candelaria se hacía procesión claustral con la Virgen de Gracia.

Solemnísimos los cultos de la Inmaculada en su capilla, con octava y procesión el último día con la Pura Grande alrededor del paseo del General Muñoz-Cobo.

CAMPANAS DE SAN MARTIN

 Las campanas que había en la torre de San Martín antes del asalto de 1936 eran tres:

   CAMPANA GORDA dice así:       

 MATER DIVINE GRATIE SANTE MARIE ORA PRONOBIS AÑO 1867 POR SUS FELIGRESES SIENDO PRIOR DE ÉSTA DON JUAN ANTONIO DELGADO GUTIERREZ              

CAMPANA MEDIANA dice así:

JOSEPH ET MARTINE ORATE PRONOBIS QUI PERDIDERITANIMEN SUAN PROTERME ET EVANGELIUN SALUAN FACIET EAN CAP. VIII V. 25

SE HIZO SIENDO PARROCO D. RAMON RUANO ORTIZ

CAMPANA PEQUEÑA dice así:

 SANTE RAYMUNDI NONNATO ORA PRO NOBIS.

SE HIZO SIENDO PARROCO DON RAMON RUANO RUIZ AÑO 1886

AVE MARIA  

INCENDIO Y DESTRUCCIÓN

 A las seis y veinte de la mañana del 23 de Julio de l936, llamaban a la puerta del Sacristán D. Antonio Calahorro un grupo de milicianos, instándole a que desalojara la vivienda y le franqueara la puerta de la Sacristía, llevaban una orden de incendiar la iglesia. Calahorro se resistió y pidió que no lo hicieran.

San Martín fue la última de las tres iglesias quemadas ese mismo día. Rociaron las puertas del templo con gasolina, y se fueron al paseo para contemplar mejor cómo ardía la parroquia.

Sin saber las causas, sobre las diez de la mañana se apagó el fuego.

D. Diego González Chincolla, que contaba con once años de edad, estaba en las escalericas de Santa María, cuando una mujer que subía dijo: en San Martín se ha apagado el fuego. Bajó corriendo hacia el paseo y vio que era verdad; entró en el interior de la iglesia, estaba en el altar mayor el señor Calahorro hablando con uno de los milicianos rogándole no tirara las Sagradas Formas  al suelo, que él se las comería.

Otros preparaban sogas y subidos en el altar de la Purísima, arrojaban al suelo todo cuanto encontraban a su paso. Le echaron a la imagen de la Pura la soga a la cintura, tiraron de ella estrellándose en el suelo. Los brazos de algunos ángeles quedaron desplazados varios metros.

En el atrio de San Martín, debajo del árbol, formaron con sillas y un confesionario una hoguera y arrastrando sacaron la imagen de la Virgen de las Angustias y el Crucificado. En su afán de destrozo, los que asaltaron la iglesia tiraron objetos contra el Cristo, desprendiéndose y quedando colgado con los clavos de los pies y con la cabeza hacia abajo.

A la voz de un miliciano  que dijo que los bancos de la iglesia les eran útiles para la casa del pueblo, fueron sacados fuera y cargados en un camión.

El mismo que tiró la imagen de la Inmaculada, rompió la lápida del sepulcro del cura Morales, sacó el cadáver y quitó la dentadura que tenia algunas piezas de oro. El cuerpo lo dejó para que las llamas lo consumieran.

La Virgen de Gracia permanencía en su camarín, solo estaba ardiendo la randa del altar sin haberla despojado de nada, pese a ser de plata la corona, resplandor y mediagua.

Después de estos desmanes volvieron a rociar con gasolina lo que quedaba, en pocas horas todo desapareció.

En la pilastra de la capilla de la Virgen de las Angustias quedó colgado el cuadro de la séptima estación del Vía crucis. Sobre la hoguera estrellaron la manguilla de la cruz parroquial, de plata, del siglo XVII.

Pocos días después del incendio entraron en San Martín los hermanos Cuadras, unos electricistas que vivían frente a Merlo, y se llevaron todos los objetos de plata, como lámparas, candeleros, vasos sagrados y sacras, acumulándolo todo en la casa de Don Curro Serrano.

Antes del fuego se habían retirado de la parroquia algunos ornamentos de tisú de oro y algunos vasos sagrados, que fueron confiados a feligreses próximos a la parroquia.

El Santísimo fue profanado debido a la confianza del señor cura párroco en la palabra del sacerdote perteneciente al partido comunista Don Diego Laguna, quien dijo que a las iglesias de Arjona no las tocaría nadie.

El invierno de l936 fue muy lluvioso acumulándose las aguas en las bóvedas que habían quedado, poco a poco se fueron hundiendo; tanto es así, que a final de año solo quedaban en pié los muros.

El día 13 de Septiembre una cuadrilla de albañiles subieron a la torre y descolgaron las campanas, que fueron arrojadas por las escaleras dañando grandemente estas. De las tres campanas arrojadas, solo se rajó la pequeña.

Días después eran tabicadas puertas y ventanas.

RECONSTRUCCION DE SAN MARTIN

 El derribo y desescombro de la iglesia incendiada se comenzó en 1944, al hacerse cargo de su reconstitución Regiones Desbastadas, bajo la dirección del arquitecto D. Ramón Pajares. Hizo nuevo proyecto, pero más reducida, no quedando nada de la iglesia antigua.

Se pararon las obras durante dos años largos, reanudándose de una forma definitiva en 1947.

La nueva parroquia es de una sola nave de crucero, estilo barroco andaluz, conservándose la torre rectangular, inconcebiblemente sin restaurar hasta el año 1988, finalizando las obras en octubre de este mismo año 1947.

ALTAR MAYOR Y RETABLO

 En el altar mayor se ha colocado un nuevo retablo de estilo renacimiento con las imágenes siguientes:

En el centro el Sagrado Corazón de Jesús, obra del sevillano Castillo Lastrucci.

A la izquierda en unas repisas, la imagen de S. Pedro Apóstol, a la derecha la de San Nicolás de Bari, y en la hornacina superior del retablo, la imagen de San Martín, obras estas del escultor valenciano, Sr. Garcés, como igualmente el retablo.

También se colgaron en el nuevo templo unas lámparas, apliques, y vía crucis de hierro forjado, hechos en un taller de cerrajería de Córdoba.

En la capilla izquierda del crucero el altar y retablo de la Virgen de Gracia, obra del Sr. Garcés, como igualmente la imagen de la Virgen.

La Virgen de Gracia llegó a Santa María en 1944 con destino a San Martín. Fue costeada por la Sra. Dª Angustias Verdejo, quien facilitó al Sr. Garcés una fotografía con la imagen desaparecida en el incendio de San Martín, para que fuera imitada lo más posible.

La donante rogó a D. José Merlo, representante del Sr. Garcés, que antes de llevar la imagen a Arjona, quería verla, o mejor, tocarla, en su casa de Madrid, ya que Dª. Angustias llevaba ya un tiempo ciega.

Para complacer a la donante se hizo el traslado de la siguiente manera: La imagen se embaló ya vestida con corona, resplandor y demás atributos. Se cargó en un camión especial con dirección a Madrid. Una vez llegado a casa de Dª Angustias, se bajo del camión y se introdujo en el portal, y bajada la señora con el personal de servicio, se descubrió la imagen; ella fue pasando la mano por la cara, manto y resplandor, y comprobó que había sido muy bien imitada; la besó y de nuevo se volvió a embalar y fue llevada a la estación de Renfe, y facturada con destino a Arjona. Esta imagen fue restaurada en Granada en el año dos mil, corriendo el coste de la misma a cuenta de su Hermandad.

En lo que fue capilla de la Virgen de las Angustias, se colocó sobre un altar de madera la imagen de San José, que también estaba en Santa María desde 1942. Esta imagen de San José, obra de Garcés, de Valencia, fue costeada por la Hermandad y un donativo de Dª Beatriz Serrano. Para el estofado de la imagen, ofrecieron oro, D. Saturnino Cubero, D. Joaquín Cubero y Dª Beatriz Serrano.  La hermandad de San José, aunque de poca  actividad si mantiene la tradición de celebrar su triduo y la procesión el día 19, a la que asisten todos los trabajadores del ramo de la madera que en la actualidad son muchos, la hermandad costeó el mármol que adorna el lugar donde esta ubicada la imagen

CAPILLA DE LA PURISIMA      

 Estaba prevista la terminación de las obras de San Martín para el año 1946, que después se prolongó hasta noviembre de 1948.  D. Santiago de Morales Talero, ofreció para la capilla de sus antepasados, un retablo e imagen de la Purísima.

El retablo lo encargó a la casa Garcés de Valencia, con unos lienzos pintados por él mismo, que representaban a San Pedro, Santiago Apóstol, San José y San Alfonso X el Sabio.

En una carta dirigida al prior de San Juan, D. Juan Antonio León García, en octubre de 1946, D. Santiago le decía, «Se está terminando la nueva imagen de la Purísima, irá toda policromada y estofada en oro fino, el artista ha copiado la imagen de un cuadro existente en la capilla Sagrario de la Iglesia del Señor de Medinaceli de Madrid». Hasta aquí lo que decía la carta, nada màs lejos de la realidad.

La imagen de la Virgen fue adquirida en la casa de Arte Religioso, Santa Rufina y Eras, calle de la Paz nº 9 de Madrid, costó mil pesetas. Es de escayola finamente decorada y construida en Olot (Gerona), casa Castellana Serra y Casadeval. En el testero frente al altar de la Virgen se había colocado un asiento patronal al estilo del siglo XVI, como si de un privilegio se tratara. Posteriormente se colocó en el testero  derecho de la Capilla, bajo un tríptico de grandes dimensiones que representa la Anunciación, pintada por D. Santiago de Morales.

Al lado izquierdo del retablo de la Virgen de Gracia, un gran cuadro de ánimas, pintado por D. Basilio Martínez Ramos, siendo párroco de San Martín. En la torre se colgaron nuevas campanas, ya que las de San Martín están en Santa María desde 1940.

HERMANDAD  DEL SANTISIMO CRISTO DE LA FLAGELACION NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA  Y SAN JUAN EVANGELISTA.

     Esta Hermandad ha sido una de las que más modificaciones ha sufrido de todas las Hermandades de pasión, en los últimos años.

Fue fundada en 1954 como Hermandad de San Juan Evangelista, posesionando el titular, talla de José Garcés y copia del San Juan de Zarcillo, y la imagen del Cristo amarrado a la columna, de escayola, en 1957. Siendo presidente de la Hermandad Diego Herrera Jiménez, se le incorporó la Virgen del Mayor Dolor, de talleres industriales y sustituida en 1967 por la Virgen de la Esperanza.

Estas imágenes recibían culto en San Martín, hasta que en el año 1973 fueron llevadas a Santa María dado el estado de deterioro que sufría el retablo donde estaban expuestas, pasando el Cristo de la Flagelación al pequeño hueco existente en el muro, a la derecha de la entrada principal de Santa Maria, San Juan pasó a la Capilla de los caídos junto a la Virgen del Mayor Dolor y el Cristo de los caídos, colocados sobre un pequeño altar, y la Virgen de la Esperanza junto a las Marías en la Capilla de entrada a la Sacristía.

El progresivo deterioro de la Hermandad, lleva a ésta a suprimir sus cultos y procesiones durante seis años, del 80 al 86, en que se vuelven a reanudar.

En 1995, se hace cargo de la misma Pedro Reyes Barranco, que,  cambia el hábito de estatutos, que hasta ese momento había sido, capa de raso verde, túnica blanca con pectoral, vueltos de manga, caperuz y cíngulo del mismo color, por capa granate así como los vueltos de las mangas, caperuz y cíngulo, desapareciendo la tira pectoral por botonadura granate de arribas a abajo de la túnica.

Se hace un nuevo trono que sustituye al que existía anteriormente con ruedas, siendo éste llevado por cuarenta promitentes. El numero de «hermanos»  llega a acercarse a los seiscientos. En 1996 se hace un nuevo trono para la Virgen de la Esperanza, que es llevado exclusivamente por mujeres. Este mismo año son aprobados los nuevos estatutos por el obispo de Jaén, Santiago García Aracil.

Pero ese arranque de euforia desproporcionada, tuvo que pagar su tributo pocos años después, y el número de hermanos queda por debajo de los doscientos, los excesivos gastos iniciales hacen necesario subir las cuotas de hermanos y realizar cuotas extraordinarias que estos no están dispuestos a desembolsar y se dan de baja, los entusiastas promitentes de los dos primeros años se desilusionan y en 1998, siendo Hermano Mayor Maximiano Sierra Cubero, tiene que hacer un llamamiento público, solicitando costaleros, ante la posibilidad de que la procesión no pudiera salir. A esta llamada responde un número suficiente, pero de muchachos muy jóvenes, catorce o quince años, pese a lo cual la procesión sale.

  Con las interminables obras de remodelación de la plaza de Santa María, en 1998, se plantea la posibilidad de que   la procesión salga de San Martín, pese a ello se sale de Santa María, aunque con las miras puestas en volver a San Martín, ya que con ello se acortaba, en casi una hora, la procesión, y así se hace en 1999, argumentando la Hermandad que la llegada a Santa Maria, próximas las dos de la madrugada, restaba presencia de personas, con lo que la procesión entraba prácticamente sola.

Vistos los excelentes resultados recogidos, en 1999 se decide bajar las imágenes a San Martín a un altar nuevo que costea la Hermandad.

Este altar se colocó en Agosto de 1999, y se bendijo el día 22 de este mismo mes, tras la misa de doce, por el párroco D. Ricardo González Huertas. Se hizo a costa de la Hermandad para colocar en él las imágenes de La Esperanza, San Juan Evangelista y el Cristo de la Flagelación, titulares de la Hermandad y que hasta entonces habían sufrido diversos cambios como ya hemos relatado.

LA HERMANDAD DE JESUS RESUCITADO

 Existió con anterioridad a la guerra civil de 1936 una imagen del Resucitado en San Martín, Viendo un grupo de jóvenes de dicha parroquia, que a la Semana Santa en nuestro pueblo le faltaba lo esencial, o sea, la Resurrección, sin la que no tendría sentido ni la Pasión, ni la Muerte de Jesús, deciden  en 1995 refundar esta Hermandad.

Encabezados por Joaquín García Corpas, con apenas quince años, un grupo de jóvenes de su misma edad, toman la utópica decisión de refundar la Hermandad, para que de nuevo el Resucitado, que antes de 1936 procesionaba el domingo de Resurrección con la Virgen de la Alegría y San Juan Evangelista, volviera a hacerlo de nuevo, todo esto, con el beneplácito del párroco, D. Ricardo González Huertas. Animados por un grupo de gente que está alrededor de ellos, salen en procesión por primera vez en la Semana Santa, el día 16 de Abril de 1995. Para ello toman la pequeña imagen del Resucitado, de escayola, que hay en el Cementerio Municipal y con las antiguas andas de la Virgen de Gracia, la colaboración de la Banda de Música «Lira Urgavonense» dirigida por Ildefonso Cañizares Garrido, que acompañó sin cobrar, durante varios años

El día 16 de Octubre  de 1999 se recibe la  nueva imagen, obra del escultor  toxiriano, José Miguel Tirao Carpio, que es llevada a hombros por un grupo de costaleras y que sale en procesión  junto con la Virgen de Gracia que salió a recibirla al principio de la calle San Diego donde tuvo lugar su bendición, asistiendo a este acto todas las demás hermandades con sus cetros.

Procesionó por primera vez el día 23 de Abril de 2000, Domingo de Resurrección., siendo capataces del paso Juan Ramos Gamez y Juan José García Monteagudo.

 DE CÓMO SE SALVÓ EL CÁLIZ Y OBJETOS DE CULTO DE LA CAPILLA DE  LA PURA

 No se sabe qué razones tendría el Sr. Morales Talero, para silenciar en sus escrito y libros, de cómo se salvó el Cáliz y demás objetos de culto de la parroquia de San Martín.

Todos los objetos y ornamentos, una vez terminados los cultos de la Virgen, en el mes de diciembre, se llevaban a la casa de D. Santiago, heredero del Cura Morales, patrono de dicha capilla. El Sr. Morales Talero tenía fijada su residencia en la capital de España desde hacía varios años, quedando al cuidado de su casa de Arjona, Dª Francisca Lopiz, viuda de Serrano y cuñada de D. Santiago, que vivía en la casa nº 4 de la calle Belén ( Esta calle tomó después el nombre de D. Santiago de Morales Talero, siendo alcalde de Arjona D. Guillermo Peña Moral, Jefe del Servicio Nacional de Productos Agrarios), a la derecha de esta casa estaba la de Don Cristóbal Segovia Valero, haciendo esquina.

Al estallar la guerra civil de 1936, Dª Paca Lopiz, temiendo asaltaran la casa de su hermana, Dª Encarnación, esposa de D. Santiago de Morales Talero, se llevó a la suya todos los objetos de culto pertenecientes a la capilla: Cáliz, manifestador dorado de metal, custodia, copón y una imagen de la Virgen del Pilar, de alabastro.

EL CALIZ 

En la mañana del 26 de Septiembre de 1936, bajaban  Dª Paca  Lopiz y  D. Diego González a llevar el desayuno, ella a sus hijos, y el Sr. González a su hermano Francisco, al arresto municipal. A Diego se lo admitieron, a ella no. La noche anterior habían sido fusilados sus dos hijos en la carretera de Jaén, en el lugar conocido como Berrios, donde después se colocó una cruz de hierro sobre pedestal de ladrillo enlucido, que unos desaprensivos tiraron e hicieron desaparecer en 1991.

El señor González Chincolla lo relata así  “Nos subimos, ella llorando se quedó en su casa y yo en la mía, conté a mi madre lo ocurrido y me mandó de nuevo a ver a Dª Paca y preguntarle si podíamos ayudarle en algo. Estaba abrazada al colchón de su hijo con una fotografía en sus manos. Le dije en qué podíamos ayudarla y me dijo, sube conmigo y verás. Subimos a la cámara donde estaba escondido su hijo Pedro y con él todos  los objetos de culto ya mencionados, hablé a mi madre de lo que esta señora tenía escondido y urgía sacarlo pronto por temor a que vinieran los milicianos a hacer un registro.

Preparamos una canasta grande, de las que usamos para la ropa, y me lo fui llevando a casa. Mi padre abrió un hoyo en el patio donde escondió el manifestador, levantó la piedra del cerquillo y metió el copón y la imagen de la Virgen del Pilar, y el cáliz, una vez envuelto en trapos, se colocó dentro de la chimenea que estaba negra de hollín y allí quedó escondido.

Nos despedimos de Dª Paca y su hijo, que ya no vimos hasta el año 1939, una vez finalizada la guerra.

El día 31 de Diciembre, al acercarse al pueblo las tropas de Franco, fuimos evacuados y cada uno tiró para un punto.

Mi padre bajó al ayuntamiento, hablo con Juan Pérez Laguna «El Naranjero» y este aconsejó  que nos quedásemos en casa como fuera, que esta misma noche entrarían los nacionales en Arjona.

Mi padre y Bonoso Baena se pusieron de acuerdo y las dos familias nos escondimos en las escaleras que había entre la sala del piano de Bonoso y la escuela de D. Pedro Barragán (Parte baja del Santuario de los Santos, y antigua iglesia de las Reliquias. La escalera estaba tabicada por debajo, y en el cuarto del piano, en el suelo, había una puerta grande de madera que se levantaba, ya que por ahí se comunicaban antiguamente las dos iglesias.(Estas escaleras se volvieron a usar tras la restauración de la casa del Santuario, por la Hermandad de los Santos, en 1999. Allí estuvimos escondidos hasta el día 6 de Enero de 1937, hasta que una mujer llamada Fernanda la de Ortiz, esposa de un relojero que había en la plaza de Santa María, y que había venido a recoger cosas al pueblo, vio salir humo y nos denunció, teniendo que salir del escondite.

Salimos de Arjona y fuimos a refugiarnos a Mancha Real a casa de la familia del novio de mi Hermana María Gracia. Allí estaba Saturnino Cubero con toda su familia, incluso su hija Isabel esposa de Diego Domínguez.

Al marcharnos a Mancha Real nos llevamos consigo el cáliz por temor a que fuera descubierto, metido en una canasta y envuelto entre ropa y zapatos viejos. Una vez en este pueblo, lo escondimos en la cuadra de la casa.

En 1938 nos mudamos a una casa alquilada situada en la calle Maestra, la dueña se llamaba Ana María Guzmán, de apodo «Niñabonita». La casa, muy hermosa, contaba con tres plantas y sótano. En la primera vivía la dueña, en la segunda nosotros y en la tercera los padres de Jacobo Domínguez y su hermano Antonio con su familia.

En Abril de este año, dieron comienzo los registros domiciliarios, en busca de plata y oro para la guerra. Mi madre habló a la dueña de la casa, y le dijo que teníamos un cáliz que nos habían confiado en el pueblo y que si podíamos esconderlo en el sótano de ella que estaba lleno de leña o haces de ramón de olivo. Aceptado por la señora, se escondió. Por esas fechas no llegó a realizarse el registro y el cáliz siguió en el escondite.

Al mes siguiente comenzaron los rumores de nuevos registros; fue cuando la dueña nos pidió que sacáramos el cáliz de la casa ya que la poníamos en un gran compromiso. Lo sacó mi madre momentos antes de llegar la policía y en otra canasta con ropas lo llevó por varias calles sin saber donde esconderlo, hasta que, inspirada, llegó a casa de unos amigos nuestros, Alfonso Guerrero y su esposa Juana Cobo Zafra a quienes les descubrió el secreto y éstos accedieron a esconderlo en su domicilio hasta el 2 de Abril de 1939.

La patena la llevó mi madre en el pecho durante toda la guerra.

A los pocos días de acabada la guerra se trasladaron mis padres a Arjona con el cáliz, sacaron los otros objetos del escondite y se lo entregaron a Dª Francisca Lopiz.

Estuvieron presentes, el prior, D. Juan Antonio León García, D. Saturnino Cubero, Don Tomás Melero y D. Sebastián Pérez.»

REFORMAS EN SAN MARTIN

La iglesia de San Martín ha sufrido escasas reformas desde su reconstrucción después de la guerra, una de ellas fue la transformación en almacén de la terraza existente al final de la escalera del coro, una terraza de grandes dimensiones que llegaba hasta el crucero de la capilla de la Virgen de Gracia y que debido a la escasez de espacio para almacenar ciertos objetos de culto y de uso no ordinario pues se cubrió, elevando la pared que da el atrio.

En 1988, también se restauró la torre que estaba muy dañada llagueando las uniones de las piedras  con cemento y colocándose unos zunchos de hierro en tres espacios desde el centro de la torre hasta los arcos del campanario, para evitar que se siguieran abriendo  ciertas grietas que desde antiguo tenía esta torre, asimismo, se cambió el acceso de entrada, tapando la puerta, sin quitarla, que daba al presbiterio, y que al parecer era la causante de muchos de los males que la torre tenía, y  poniéndola por la capilla de la Virgen de Gracia, al parecer su lugar primitivo.

También se repuso encima de la cúpula de la torre una bola y una cruz, que fue derribada por un rayo, como  ya hemos comentado. Hay que decir al respecto de la cruz de la cúpula, que al colocarla se puso a plomo, con lo que desde abajo se ve torcida con respecto a la inclinación de la torre.

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