Iglesia de Santa María del Alcázar

Situada en la parte más alta de la ciudad, en lo que fue el antiguo alcázar, esta ubicación fue lugar sagrado desde tiempos iberos, siendo posteriormente templo romano, mezquita musulmana y tras la conquista de 1244, se consagrase como iglesia cristiana. Consta que Fernando III el Santo, conquistador de la ciudad, depositó en ella una imagen de la que sería primera patrona de Arjona, Santa María del Alcázar.

Cuenta con una nave con capillas laterales, ábside poligonal y su torre, reconstruida en 1941, tras la guerra civil, con una traza prácticamente igual a la destruida. Destaca el bafomet templario situado en la clave de la puerta de la entrada oeste.

Con la desamortización de Mendizábal acoge las imágenes de San Bonoso y San Maximiano, patronos de la ciudad desde 1628 y trasladados desde el primitivo Santuario para evitar su cierre al culto, aunque sí perdió su categoría de parroquia.

EL BAFOMET

Arjona nunca fue una encomienda templaria y los calatravos no asientan sus banderas en este pueblo hasta 1433, pero la impronta de unos y otros se deja sentir al pasear por sus callejas y su casco antiguo. Ese bafomet, que junto con el de Fregenal de la Sierra y el de la Vera Cruz de Segovia, preside, en el dintel de la puerta este, la entrada de Santa María del Alcázar. Pasando casi desapercibido y aún así permanece con su sonrisa iniciática. Advirtiéndonos que no estamos, quizás, ante un simple templo, sino ante lugar cargado de mensajes que hay que descifrar.

RECONSTRUCCIÓN DE SANTA MARÍA

Terminada la guerra, lo primero que se piensa es en la reconstrucción de las iglesias que habían sido incendiadas entonces.

La iglesia de Santa María fue la primera en reconstruirse terminándose la misma para 1941, dándose la circunstancia anecdótica de que el Ayuntamiento puso un impuesto al vino recaudando así fondos para dicha restauración.

Las campanas que hay en la torre campanario de la Iglesia de Santa María, son las de la parroquia de San Martín.

IMÁGENES EN SANTA MARÍA:

IMAGEN DE NTRA. SRA. DEL ALCÁZAR

Imagen de Ntra. Sra. del Alcázar

Varios historiadores afirman que el Santo Rey Fernando III, cuando emprendía la conquista de una plaza, llevaba siempre en el arzón de su caballo una imagen de la Virgen y después de conquistada la dejaba en el nuevo templo cristiano, una vez purificado si antes había sido mezquita.

Esta imagen de la Virgen del Alcázar y que fue patrona de Arjona, perteneció al retablo mayor de Santa María. Estaba colocada en su hornacina, hasta que en 1700, fue retirada para colocar en su lugar un manifestador de espejos giratorio de estilo italiano, pasando la Virgen a ocupar un nicho en la capilla de las Marías (hoy de los caídos).

Todavía se puede comprobar la altura de la imagen desaparecida por estar el nicho donde ardió tapado con un simple tabique, y parece ser, que aún permanecen en su interior las cenizas de la imagen.

La imagen de nuestra Sra. del Alcázar titular de la iglesia de Santa María, es obra del escultor sevillano Rivera García, quien la hizo en 1942, por encargo del Ayuntamiento. Es copia de la Virgen de la Sede de la catedral de Sevilla.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Altar e imagen de Ntra. Sra. del Carmen

Procedente del taller de Jacinto Higueras, llega la imagen de la Virgen del Carmen en 1945, siendo colocada en un retablo en el crucero izquierdo hasta la restauración del templo en 2016, en que dicha imagen quedó colocada sobre una mesa de altar que es el lugar que ahora ocupa.

CUADRO DE NUESTRA SEÑORA DEL OLIVO

Cuadro Virgen del Olivo

A la izquierda del cancel de la puerta norte, que es la que da a la plaza de Santa María y sobre la pila del agua bendita, se encuentra un cuadro al óleo pintado sobre tabla, obra del pintor arjonero, Juan de Dios Mercado Ramírez.

Dicho cuadro, representa a una Virgen que va tomando figura de tal a medida que va saliendo del tronco de un olivo, que configura sus pies y su manto. Esta imagen está basada en un bello y emotivo cuento del mismo autor, titulado «Veintiocho olivos».

EL SANTO ENTIERRO

Imagen del Cristo del Santo Entierro

El 15 de marzo de 1887, el sacerdote arjonero don José de Morales Prieto, funda la hermandad de Obreros Católicos del Santo Entierro del Salvador. Durante la guerra civil la imagen desapareció con el incendio del templo, por lo que una vez concluida la contienda, el Ayuntamiento, al frente del cual estaba don Luis de la Haza Barberán, adquieren una nueva imagen de talleres industriales que, a partir de ese momento, procesionó bajo los auspicios del Ayuntamiento por no tener hermandad y convirtiéndose en procesión oficial. En 2004, se reinician las gestiones para reactivar la hermandad, convitiéndose en grupo parroquial encargado de los cultos bajo esta advocación.

Aunque esta imagen carece de valor artístico, se procedió a darle nueva policromía, tarea que realizó el escultor Francisco Galiano.

JESÚS DE LAS PENAS

Nuestro Padre Jesús de las Penas.

Con fecha 10 de abril de 2011, se procede a la bendición de la nueva imagen de nuestro Padre Jesús de las Penas, obra de Manuel Luque Bonillo, que viene a sustituir a la desaparecida durante la guerra civil bajo la advocación de Jesús de la Humildad conocido también como el Señor de la Cañica. Esta imagen viene a engrosar la imaginería del primitivo grupo parroquial Nuestra Señora del Alcázar, Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús de las Penas.

SAN LONGINOS

San Longinos

Imagen ecuestre de reciente adquisición, procedente del taller de los hermanos Expósito Cortés, de Andújar y que formará parte del paso de misterio del grupo parroquial de la Lanzada en proceso de convertirse en hermandad de penitencia.

LAS MARÍAS: CLEOFÉ Y MAGDALENA Y LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

En 1948, procedentes de los talleres de José Garcés, no siendo descartable que sean obras de Enrique Pariente, de Valencia, llegan las imágenes de Santa María Cleofé y la Magdalena con destino a la iglesia de Santa María. La Santa María Magdalena que desapareció en el incendio de 1936, era de menor tamaño que el natural y por economizar y poder aprovechar las mismas ropas de la antigua, se volvió a hacer otra imagen pequeña.

En 1949, para la procesión del Viernes Santo, convierten en Santa María Salomé, la imagen de la Soledad y un daño después y en un acto de desagravio a dicha imagen, le imponen una corona y vuelve de nuevo al culto como Nuestra Sra. de la Esperanza. En los últimos años, se ha incorporado una nueva imagen pero en este caso, bajo la advocación de la Soledad, obra de Francisco Galiano.

SANTA CECILIA

En noviembre de 2016, procesiona por primera vez la recién llegada imagen de Santa Cecilia, patrona de los músicos, obra del escultor Martín González Laguna y costeada por la Asociación Cultural Lira Urgavonense con motivo de sus bodas de plata.

VIRGEN DE LA CABEZA

Esta imagen que tiene su altar en la nave lateral izquierda, es obra del tallista local Juan Jiménez Aguayo, autor también de un templete idéntico al del Santuario pero tallado en madera. La imagen fue policromada por la artista arjonera María Isabel Martínez Cardeña. La bendición de esta imagen corrió a cargo del Rector de la Basílica Santuario, el padre Conesa.

SANTA RITA

Esta imagen que en la actualidad se encuentra en la capilla lateral izquierda, procede de talleres industriales y adquirida por la familia Barat.

PRESBITERIO

El aspecto del presbiterio de Santa María, ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de su historia reciente, aunque siempre ha sido la ubicación de las actuales imágenes de los Santos Patronos, bien en retablo o sobre pedestales.

En la actualidad y desde la última reforma del templo, el presbiterio cuenta con un retablo de estilo indefinido que consta de tres partes, en las laterales están ubicadas las imágenes de San Bonoso y San Maximiano, obras del escultor valenciano, don Ramón Mateu Montesinos en sendas hornacinas decoradas con unos fondos de paisajes de Arjona obra del pintor cordobés, Juan Manuel Ayala. En la parte central, en lo más alto del retablo, la imagen sedente de la titular, la Virgen del Alcázar, obra de Rivera García y en la hornacina central, sobre damasco de color oro viejo, la imagen de un crucificado que, hasta ahora, se ha venerado bajo la advocación de Cristo de los Caídos por hallarse presidiendo la capilla del enterramiento de los represaliados durante la guerra civil.

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